El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró este sábado por la noche que existen “señales crecientes” de que el líder supremo de la República Islámica de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, habría muerto como resultado de una amplia ofensiva militar conjunta entre Israel y Estados Unidos contra Irán. El anuncio, transmitido a través de una declaración televisada, marca un punto de inflexión en la escalada de tensiones que ha puesto en jaque la estabilidad regional y global.
Netanyahu utilizó una retórica de enorme carga histórica y estratégica para enmarcar los ataques, que varios gobiernos occidentales han confirmado como significativos y sin precedentes en su escala. “Durante tres décadas y media, este cruel dictador sembró terror por todo el mundo, infligió sufrimiento a su propio pueblo y trabajó incansablemente en su plan para destruir el Estado de Israel. Ese plan ya no existe. Y hay muchos indicios de que este tirano tampoco existe”, afirmó el primer ministro israelí, según informes de agencias internacionales.
La ofensiva militar, bautizada por Estados Unidos como “Operation Epic Fury” (Furia Épica), involucró un gran número de vuelos de combate y ataques coordinados contra instalaciones militares, centros de comando y objetivos estratégicos dentro de territorio iraní. Entre ellos, según fuentes del Pentágono y militares israelíes, figuran sistemas de defensa aérea, puntos de mando de la Guardia Revolucionaria, y lo que se describe como el complejo donde residía Jamenei en Teherán, el cual habría quedado “gravemente dañado” por los bombardeos.
La posible muerte de Jamenei, si bien Netanyahu insistió en el carácter preliminar de la información, ha generado una mezcla de alarma y especulación en la comunidad internacional. Irán ha negado de manera tajante que su líder supremo haya fallecido, con portavoces oficiales afirmando que no pueden confirmar su muerte ni su paradero exacto, mientras que sostienen que el país está concentrado en defender su soberanía frente a lo que han calificado de “agresión no provocada”.
La figura de Jamenei, de 86 años, ha sido central en la política iraní desde 1989, cuando sucedió al ayatolá Jomeini como máximo líder de la teocracia. Bajo su mandato, Irán consolidó un rol geopolítico expansivo en el Medio Oriente, apoyando a milicias aliadas en Líbano, Siria, Irak y Yemen, y manteniendo una política exterior marcada por una profunda confrontación con Israel y Estados Unidos. Sus declaraciones en años recientes, incluyendo su famosa frase de que “Israel no existirá en 25 años”, han sido usadas reiteradamente por líderes israelíes para justificar posturas de defensa y políticas de seguridad contra la República Islámica.
El imperio estadounidense en vías de extinción; ¡realmente camino a la extinción!
— Ayatolá Jameneí (@es_Khamenei) February 27, 2026
Tienen problemas económicos, tienen problemas políticos, tienen problemas sociales. Más del cincuenta por ciento del pueblo estadounidense no acepta a su actual presidente. pic.twitter.com/37t7e2qxpE
A pesar de las declaraciones tajantes de Netanyahu, la confirmación de la muerte de Jamenei aún no ha sido establecida, y que la ausencia de apariciones públicas del líder en las horas posteriores a los ataques ha alimentado tanto especulaciones como dudas. La propia naturaleza de los regímenes teocráticos, donde la información sobre salud y ubicación de los líderes suele ser altamente controlada, complica la verificación inmediata de tales hechos, incluso para potencias extranjeras con acceso a inteligencia sofisticada.
El impacto del anuncio y de los ataques fue inmediato. Irán respondió con una serie de lanzamientos de misiles y drones hacia Israel y hacia bases militares de Estados Unidos en la región, incluyendo países del Golfo Pérsico, exacerbando una situación que muchos expertos temen pueda desencadenar un conflicto de alcance regional.
En su discurso, Netanyahu también hizo un llamado directo a la población iraní, pidiéndoles “tomar las calles” y aprovechar lo que describió como una “oportunidad histórica” para desafiar a su propio gobierno, en un intento por erosionar desde dentro el sistema político que ha dominado Irán durante más de cuatro décadas.
Mientras tanto, no existe una confirmación oficial independiente sobre la muerte de Alí Jamenei, y los gobiernos de diversas naciones continúan evaluando la evolución de los hechos en tiempo real, con llamados a la moderación y a evitar una escalada aún mayor de violencia.