No olvidemos que los gatos fueron domesticados hace más de 10 000 años, y desde entonces han manejado con maestría la dualidad de ser compañeros afectuosos y al mismo tiempo criaturas que nos hacen sentir que ellos son quienes nos eligen, no al revés. Hoy, en su día, vale la pena celebrar con ironía y cariño al animal que nos observa dormir, que se acurruca en nuestro teclado cuando trabajamos y que, con todo su porte altivo, ha conquistado redes sociales, salones domésticos y, sin pedir permiso, nuestra devoción