En medio de un nuevo cruce de declaraciones sobre uno de los episodios más sensibles de la vida pública mexicana, Luis Donaldo Colosio Riojas respondió con un escueto “Que Dios la bendiga” a la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien rechazó la posibilidad de otorgar un indulto a Mario Aburto Martínez, asesino confeso de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
La respuesta del senador por Nuevo León se dio luego de que la mandataria calificara como “curioso” que, en paralelo a sus aspiraciones políticas en Sonora, Colosio Riojas impulsara públicamente la petición de indulto para Aburto. Sheinbaum fue enfática al señalar que el caso Colosio constituye un asunto de Estado, no una decisión individual susceptible de resolverse mediante una medida de gracia presidencial.
#MañaneraPresidenta | Claudia Sheinbaum calificó como “curioso” que, mientras Luis Donaldo Colosio Riojas —actual senador en Nuevo León— plantea buscar la gubernatura de Sonora, también solicite el indulto a Mario Aburto.
— Juncal Solano (@juncalssolano) March 24, 2026
Fue clara: el caso Colosio es un asunto de Estado, no una… pic.twitter.com/H5E6OoVI4j
En entrevista desde el Senado, Colosio Riojas sostuvo que la negativa no obedece únicamente a una decisión personal de la titular del Ejecutivo, sino a una constante histórica. Afirmó que en más de tres décadas ningún presidente ha mostrado voluntad para cerrar el caso, el cual, dijo, se reactiva periódicamente sin generar resultados sustantivos en términos de justicia.
El legislador acusó que el expediente ha sido utilizado de manera reiterada con fines políticos, particularmente en momentos coyunturales. Señaló que, lejos de contribuir al esclarecimiento de los hechos, la reapertura constante del tema alimenta narrativas que, a su juicio, no conducen a ningún avance real. En ese contexto, calificó como una “perversidad” la politización de una tragedia nacional que marcó a su familia y al país entero.
Colosio también insistió en que Mario Aburto Martínez ha permanecido en prisión por más de 30 años, tiempo que consideró suficiente dentro de su planteamiento sobre el indulto. Subrayó que su postura no busca reescribir la historia ni negar la gravedad del crimen, sino abrir la posibilidad de cerrar una etapa que, desde su perspectiva, ha sido prolongada artificialmente.
El senador fue más allá al afirmar que él, en lo personal, ya ha perdonado a Aburto desde hace años, y que su proceso de justicia tuvo un punto de inflexión con el nacimiento de sus hijos. Al ser cuestionado sobre teorías recientes, como la del supuesto segundo tirador que ha resurgido en nuevos contenidos documentales, descartó que se trate de revelaciones inéditas, al asegurar que esas líneas de investigación ya habían sido exploradas décadas atrás.
En su mensaje, Colosio hizo un llamado directo a evitar el uso político del caso, al advertir que distintas fuerzas lo retoman estratégicamente para generar impacto mediático o justificar agendas. Sin señalar actores específicos, sostuvo que estas prácticas buscan “hacer ruido” y desviar la atención, lo que, insistió, no contribuye a la justicia ni a la reconciliación nacional.
Aunque reconoció que el caso no puede considerarse completamente cerrado, también expresó escepticismo sobre la posibilidad de que se alcance una resolución definitiva después de tantos años. En ese sentido, propuso dar un “carpetazo” institucional que permita al país avanzar y centrarse en evitar que hechos similares se repitan.
El posicionamiento del senador reabre el debate sobre el alcance de las facultades del Ejecutivo en materia de indultos y sobre el significado político y simbólico del caso Colosio en la actualidad. Mientras la presidenta mantiene su postura de que se trata de un asunto de Estado que trasciende decisiones individuales, la voz del hijo del excandidato asesinado introduce una dimensión distinta, marcada por la memoria, el perdón y la exigencia de cerrar una herida histórica que, a más de 30 años, sigue presente en la vida pública del país.