En un hecho sin precedentes en la historia del cristianismo anglicano, la británica Sarah Mullally fue entronizada este 25 de marzo de 2026 como arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la primera mujer en liderar la Iglesia de Inglaterra y en asumir la jefatura espiritual de la Comunión Anglicana a nivel global.
La ceremonia, celebrada en la catedral de Canterbury, marca un punto de inflexión en una institución con más de mil años de historia, donde el cargo había sido ocupado exclusivamente por hombres. Mullally se convierte así en la 106ª titular del arzobispado y en la figura central de una comunidad religiosa que agrupa a decenas de millones de fieles distribuidos en más de 165 países.
El acto de entronización, que reunió a líderes religiosos, representantes políticos y miembros de la realeza británica, no solo tuvo un carácter simbólico por la ruptura de una tradición histórica, sino que también reflejó el intento de la Iglesia anglicana por proyectar una imagen de mayor inclusión y apertura en un contexto de cuestionamientos internos y desafíos globales.

Mullally, de 63 años y con una trayectoria previa como enfermera en el sistema de salud británico antes de incorporarse al ministerio religioso, asumió el cargo tras la salida de su predecesor, Justin Welby, en medio de críticas por el manejo de casos de abuso dentro de la institución. Su llegada al liderazgo ocurre en un momento particularmente delicado, marcado por la necesidad de reforzar la credibilidad de la Iglesia y atender demandas de mayor transparencia y rendición de cuentas.
En su primer mensaje como arzobispa, Mullally puso énfasis en el reconocimiento del daño causado por fallas internas de la Iglesia, especialmente en materia de abusos, y subrayó la importancia de la justicia, la compasión y la verdad como ejes rectores de su gestión. También hizo un llamado a no invisibilizar el sufrimiento de las víctimas y a mantener un compromiso activo con su atención y reparación.
Su nombramiento representa además un avance significativo en la participación de las mujeres dentro de la jerarquía anglicana, un proceso relativamente reciente si se considera que la ordenación de mujeres como sacerdotes comenzó apenas en 1994 y su acceso al episcopado en 2015.
No obstante, su liderazgo también enfrenta resistencias dentro de sectores conservadores de la Comunión Anglicana, particularmente en regiones donde persisten posturas tradicionales sobre el papel de la mujer en la Iglesia y sobre temas doctrinales como el matrimonio igualitario.
Dame Sarah Elisabeth Mullally arrives to be Enthroned as the 106th Archbishop of Canterbury pic.twitter.com/toPaH1ylD6
— Imperial Material ♚ (@implmaterial) March 25, 2026
Con este nombramiento, la Iglesia de Inglaterra abre una nueva etapa en su historia, en la que convergen la presión por modernizarse, las tensiones internas por cuestiones teológicas y la necesidad de mantener la unidad de una comunidad global diversa. La figura de Mullally se coloca así en el centro de un momento definitorio para el futuro del anglicanismo.