La tarde de este lunes, la tranquilidad de la zona aledaña al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) se vio interrumpida por una fuerte explosión que destruyó por completo una camioneta Toyota Tacoma color negro mientras circulaba sobre la carretera federal México-Pachuca. El incidente, ocurrido a la altura del municipio de Tecámac, dejó como saldo dos personas fallecidas, quienes de acuerdo con reportes preliminares de inteligencia, contaban con vínculos directos con estructuras delictivas radicadas en el estado de Sinaloa.
Las víctimas fueron identificadas como Francisco Beltrán, de aproximadamente 50 años y conocido bajo el alias de “El Payín”, y Humberto Raquel Muñoz, de 31 años. Según la cronología de los hechos reconstruida por las autoridades mexiquenses, Raquel Muñoz había acudido a la terminal aérea del AIFA para recoger a Beltrán, quien presuntamente acababa de arribar en un vuelo comercial. Apenas unos minutos después de abandonar las instalaciones aeroportuarias y tomar la vía federal con dirección a la Ciudad de México, el vehículo sufrió una detonación interna que proyectó restos de la carrocería a varios metros de distancia y provocó el deceso instantáneo de ambos ocupantes.

Aunque en las primeras versiones se especuló sobre una posible falla en el sistema de combustible o la explosión de un tanque de gas, los peritos especializados de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) descartaron rápidamente estas causas tras el hallazgo de residuos químicos y daños estructurales consistentes con un artefacto explosivo de fabricación casera o industrial. La principal línea de investigación sugiere que los explosivos pudieron ser activados vía remota, lo que apuntaría a un atentado directo, o bien, que eran transportados por las víctimas y detonaron accidentalmente debido a una manipulación inadecuada o el calor del motor.
El suceso ha generado una profunda preocupación en los tres niveles de gobierno debido a la proximidad estratégica con el AIFA, una de las obras de infraestructura y seguridad nacional más importantes del país. Elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la policía estatal desplegaron un operativo de seguridad perimetral, mientras que la zona fue acordonada durante varias horas para permitir el levantamiento de los cuerpos.
“El Payín” es señalado extraoficialmente en bases de datos criminales como un operador relevante dentro de una de las facciones del Cártel de Sinaloa, específicamente en tareas de logística y enlace en el centro del país. Su muerte, bajo estas circunstancias, representa un evento atípico en la geografía del Estado de México, donde el uso de explosivos en vehículos en movimiento no es una práctica común, lo que podría indicar una escalada en las tácticas de confrontación entre grupos antagónicos o un ajuste de cuentas interno de alta prioridad.
Hasta el momento, ninguna autoridad federal ha emitido un comunicado sobre posibles detenciones relacionadas con este hecho. La FGJEM continúa analizando las cámaras de seguridad de la zona y del propio aeropuerto para determinar si el vehículo era seguido por otros automóviles antes de la explosión. Mientras tanto, los restos de la camioneta han sido trasladados a un complejo de seguridad para realizar estudios de metalurgia que permitan determinar el punto exacto de la detonación y el tipo de carga utilizada en este siniestro que ha sacudido al Valle de México.