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Plataformas digitales profundizan nuevas desigualdades sociales, advierte García Canclini

Las plataformas digitales, lejos de consolidar la promesa inicial de horizontalidad y democratización de la voz pública, están configurando nuevas formas de desigualdad y vigilancia sobre los usuarios, advirtió el antropólogo y teórico cultural Néstor García Canclini durante una conferencia impartida en el marco del 75 aniversario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM
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Las plataformas digitales, lejos de consolidar la promesa inicial de horizontalidad y democratización de la voz pública, están configurando nuevas formas de desigualdad y vigilancia sobre los usuarios, advirtió el antropólogo y teórico cultural Néstor García Canclini durante una conferencia impartida en el marco del 75 aniversario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

En el encuentro titulado “Los nuevos otros: ¿Con quiénes conversamos en las plataformas digitales?”, el especialista sostuvo que la participación en redes sociodigitales ha transformado a los individuos en “ciudadanos monitoreados”, al convertirse en proveedores constantes de datos a través del uso cotidiano del correo electrónico, las redes sociales, los trámites digitales y la geolocalización de sus actividades. Esta acumulación de información alimenta sistemas de sensores, cámaras y algoritmos que, según explicó, se expandieron de forma significativa durante la pandemia y hoy se encuentran plenamente consolidados.

Ante la presencia del director de la facultad, Alejandro Chanona Burguete, García Canclini subrayó que esta dinámica no solo redefine la interacción social, sino que también altera la percepción del entorno inmediato. Señaló que la atención centrada en dispositivos móviles ha desplazado conductas básicas de convivencia y seguridad en el espacio público, evidenciando un cambio cultural profundo en la manera en que los individuos se relacionan entre sí y con su entorno.

El académico contextualizó este fenómeno en la transición de la llamada videopolítica —dominada por la televisión y caracterizada por una comunicación vertical entre élites y ciudadanía— hacia un ecosistema digital que, en sus primeras etapas, prometía mayor participación e inclusión. Durante la primera década del siglo XXI, recordó, se consolidó la idea de que las instituciones tradicionales habían dejado de representar a la sociedad, mientras que las plataformas digitales emergían como espacios alternativos para la organización colectiva y la expresión pública.

No obstante, esa expectativa convive hoy con una creciente concentración de la propiedad de dichas plataformas en manos de un número reducido de corporaciones tecnológicas, muchas de las cuales mantienen vínculos con gobiernos. Este escenario, advirtió, ha propiciado el tránsito de una sociedad civil participativa hacia esquemas más cercanos a la vigilancia sistemática.

El investigador explicó que la organización de protestas, la difusión de pliegos petitorios y la articulación de movimientos sociales se realizan actualmente a través de plataformas como Instagram, Facebook y X, antes de ser retomadas por medios tradicionales como la radio, la televisión y la prensa. Sin embargo, este proceso no elimina las asimetrías, sino que introduce nuevas, derivadas del control de los datos, los algoritmos y la visibilidad de los contenidos.

García Canclini situó un punto de inflexión reciente en la expansión de la inteligencia artificial a partir de finales de 2022, fenómeno que, dijo, ha intensificado la transformación de las dinámicas de convivencia, las disputas de poder y las interacciones entre individuos, comunidades, instituciones y corporaciones. En este contexto, algunas plataformas han generado formas inéditas de “otredad”, en las que ciertos grupos quedan marginados o invisibilizados dentro de los entornos digitales.

Durante su intervención, planteó dos ejes para analizar la conversación contemporánea. El primero se refiere al cambio en la participación ciudadana, que ha migrado de los esquemas mediáticos tradicionales hacia la gestión algorítmica de las plataformas digitales. El segundo aborda la transformación de la conversación social, marcada por la disminución de los espacios colectivos como asambleas, partidos políticos, prensa y televisión, y por la fragmentación de la información, los datos y las opiniones.

Desde su perspectiva, aunque existen formas de interacción dentro de las propias redes, estas tienden a individualizar la experiencia comunicativa, reduciendo la dimensión comunitaria de la convivencia. La lógica de los dispositivos móviles, diseñados para el consumo personal, contribuye a esta atomización y redefine los vínculos sociales en términos más aislados.

El especialista recordó que, en la etapa previa dominada por los medios masivos, la radio y la televisión desempeñaban un papel central en la construcción de agendas públicas o colectivas, aun cuando estuvieran mediadas por intereses empresariales. En ese entorno, los sesgos informativos eran objeto de debate público y, en algunos países, derivaron en la creación de mecanismos de defensa de las audiencias, como ocurrió en México.

La transición hacia plataformas digitales, concluyó, no ha eliminado los problemas estructurales de representación y desigualdad, sino que los ha reconfigurado bajo nuevas lógicas tecnológicas, donde el control de los datos y la mediación algorítmica se convierten en factores determinantes del poder contemporáneo.

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