El presidente de Donald Trump volvió a endurecer su discurso contra México y afirmó que “los cárteles gobiernan México, y nadie más”, en una nueva escalada de declaraciones que profundizan la tensión diplomática con el gobierno de Claudia Sheinbaum. Durante un evento celebrado en la Casa Blanca con motivo del Día de la Madre, el mandatario estadounidense insistió en que el narcotráfico sigue ingresando a Estados Unidos principalmente por la frontera terrestre con México, pese a que, según dijo, su administración logró reducir en un 97 por ciento el tráfico de drogas por vía marítima.
“Tenemos un problema porque los cárteles gobiernan México, y nadie más”, declaró Trump ante funcionarios y asistentes al acto oficial. En el mismo mensaje sostuvo que “ese veneno mata cientos de miles de estadounidenses al año” y aseguró que, tras haber contenido el tráfico marítimo, su gobierno actuará “muy pronto” contra el flujo terrestre de drogas provenientes de territorio mexicano.
Las declaraciones se producen en medio de un nuevo episodio de presión política y diplomática de Washington hacia México. Apenas un día antes trascendió que el Departamento de Estado de Estados Unidos inició una revisión sobre las operaciones de los 53 consulados mexicanos en territorio estadounidense y que incluso no se descarta el cierre de algunas sedes diplomáticas. La información fue reportada inicialmente por CBS News y posteriormente confirmada a The Associated Press por un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato.

Hasta el momento, el gobierno estadounidense no ha detallado las razones específicas de esa revisión ni sus posibles implicaciones. Sin embargo, el anuncio ocurre en un contexto marcado por el endurecimiento de la política de seguridad de Trump hacia América Latina y por sus constantes exigencias para que México incremente las acciones contra los grupos criminales.
La relación bilateral atraviesa semanas particularmente delicadas. A las presiones de Washington se suman las investigaciones y señalamientos relacionados con presuntos vínculos entre actores políticos mexicanos y organizaciones del narcotráfico. Entre los casos más relevantes destaca la investigación contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por nexos con el Cártel de Sinaloa, particularmente con los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
También pesa sobre la relación bilateral la reciente muerte de dos agentes de la CIA en México y las acusaciones de fiscales estadounidenses contra políticos mexicanos por presuntos delitos vinculados al narcotráfico, elementos que han sido utilizados por sectores de Washington para insistir en una intervención más agresiva contra los cárteles.
En días recientes, Trump advirtió públicamente que si México no actúa con mayor contundencia contra las organizaciones criminales, Estados Unidos podría hacerlo de manera directa. “Si México no actúa, nosotros lo haremos”, declaró esta semana el mandatario republicano, reforzando una narrativa que ha colocado a los cárteles mexicanos como una amenaza prioritaria para su agenda de seguridad nacional.
Frente a ello, Sheinbaum ha optado por mantener un tono moderado y evitar una confrontación frontal con la administración estadounidense. Durante su conferencia matutina de este viernes, la mandataria mexicana confirmó que podría sostener próximamente una conversación telefónica con Trump y subrayó que ambos gobiernos mantienen comunicación constante.
“Sí, hablamos muy seguido con el presidente Trump y podemos hablar pronto. Tenemos muchos temas en común, entre otros, los mexicanos que viven allá y también el tema comercial y muchos otros temas y esa relación la queremos mantener”, expresó la presidenta. Sheinbaum añadió que las diferencias entre ambos gobiernos no deben impedir la cooperación bilateral y afirmó que México seguirá manifestando sus desacuerdos cuando sea necesario, sin romper el diálogo diplomático.
Las declaraciones del presidente estadounidense ocurren además en un momento sensible para la cooperación binacional en materia de comercio, migración y seguridad, áreas en las que ambos gobiernos mantienen una estrecha interdependencia.