Horas de la gran final de la Champions League entre el Paris Saint-Germain y el Arsenal, que se está jugando en el Puskás Aréna de Budapest, el centro de la capital francesa se preparó no solo para una noche de fútbol, sino también para posibles disturbios. Tiendas de lujo, boutiques y comercios a lo largo de los Campos Elíseos y otras zonas céntricas han reforzado sus fachadas con barricadas de madera, paneles metálicos y protecciones especiales, ante el temor a saqueos, vandalismo y enfrentamientos que suelen acompañar las celebraciones o frustraciones de los hinchas.
Las autoridades francesas han desplegado un operativo de seguridad sin precedentes: más de 22.000 policías y gendarmes en todo el país, de los cuales 8.000 se concentran en la región parisina. A pesar de que el partido se juega en Hungría, París vive horas de alta tensión, con restricciones de circulación y prohibiciones en zonas sensibles.
Este tipo de preparativos no es nuevo. En finales anteriores del PSG se registraron incidentes graves, incluyendo incendios, destrozos y enfrentamientos con la policía. Los comerciantes, marcados por experiencias pasadas, optan por la prevención ante un escenario donde “gane quien gane, puede haber problemas”. La final enfrenta al vigente campeón PSG contra un Arsenal que llega en gran momento tras conquistar la Premier League. Mientras el mundo del fútbol mira hacia Budapest, París se blinda para proteger su patrimonio y su tranquilidad.

El año pasado, en 2025, las celebraciones por la primera victoria del PSG en la Champions League —un contundente 5-0 ante el Inter de Milán en Múnich— terminaron en tragedia. Las fiestas en París y otras ciudades francesas degeneraron en graves disturbios que dejaron dos fallecidos (un joven de 17 años apuñalado en Dax y otra víctima por atropello), al menos 192 heridos, más de 550 detenidos (491 solo en la capital) y centenares de vehículos incendiados. Incidentes de saqueos, choques con la policía y vandalismo en los Campos Elíseos y alrededores del Parc des Princes marcaron aquella noche, lo que explica las estrictas medidas de prevención adoptadas esta vez por comerciantes y autoridades.