Con 44 años y tras 1.376 días lejos de la competición oficial, Serena Williams regresó este martes al tenis profesional y lo hizo por la puerta grande. La 23 veces campeona de Grand Slam, acompañada por la prometedora canadiense Victoria Mboko de 19 años, superó en primera ronda del dobles del HSBC Championships en Queen’s Club a la dupla tercera cabeza de serie, Nicole Melichar-Martinez y Erin Routliffe, por 7-6(2) y 6-2.
El encuentro, disputado sobre hierba en el icónico club londinense, marcó el primer partido oficial de Williams desde su derrota en tercera ronda del US Open 2022 ante Ajla Tomljanovic. Aquel día de septiembre de 2022, Serena había insinuado que se alejaba del tenis profesional, aunque nunca lo llamó retiro formal. “Estoy evolucionando lejos del deporte”, fueron sus palabras entonces. Hoy, casi cuatro años después, la reina ha decidido escribir un nuevo capítulo.

Williams recibió una invitación (wildcard) para el cuadro de dobles del torneo que sirve de antesala a Wimbledon. La elección de su compañera no fue casual: Mboko, actualmente ubicada alrededor del top 10 mundial y considerada una de las mayores promesas del circuito, representa juventud, ambición y hambre de títulos. La propia Serena había comentado antes del torneo que buscaba a alguien que “quisiera ganar”. La química entre ambas se notó desde los entrenamientos previos.
Durante el partido, la estadounidense mostró destellos de su legendaria potencia. Sus servicios alcanzaron velocidades de hasta 120 millas por hora (aproximadamente 193 km/h) y dominó la red con autoridad. Hubo momentos de oxidación natural tras tanto tiempo sin competir —algunos errores no forzados y risas cómplices con su compañera—, pero la experiencia y el instinto competitivo prevalecieron. La pareja avanzó directamente a cuartos de final.
El público de Queen’s Club, un escenario que Williams visitaba por primera vez en competición, le brindó una ovación de pie al salir a la pista. “Es realmente especial”, declaró la tenista tras el encuentro, visiblemente emocionada por volver a sentir la adrenalina de la competencia. En rueda de prensa posterior, bromeó diciendo que “no tenía nada mejor que hacer” y alabó la diversión de jugar junto a Mboko, dejando entrever que el proyecto podría extenderse más allá de este torneo.

Aunque por ahora solo ha confirmado su participación en dobles en este evento, Williams no ha descartado explorar el singles ni una posible presencia en Wimbledon, donde ha levantado el trofeo en siete ocasiones. Su regreso genera expectativa no solo por su legado —es una de las figuras más trascendentales en la historia del deporte—, sino porque llega en un momento en que el tenis femenino necesita de íconos que inspiren a las nuevas generaciones.
Victoria Mboko, por su parte, vivió el partido con madurez y entusiasmo. La joven canadiense, que ya ha demostrado su valía en individuales, encontró en Serena una mentora y compañera ideal para dar un salto en dobles. Ambas formaron un dúo complementario: potencia y experiencia de un lado, frescura y movilidad del otro.
El tenis ha cambiado desde 2022. Nuevas jugadoras dominan el ranking y el ritmo del juego sigue evolucionando. Sin embargo, la presencia de Serena recuerda que pocos deportistas han marcado una era como ella: 23 títulos de Grand Slam, cuatro oros olímpicos, semanas como número uno y un impacto cultural que trasciende las canchas.

Este regreso no es solo deportivo. Es también un mensaje de resiliencia. Madre de dos hijos, empresaria exitosa y activista, Williams regresa porque, como ella misma ha dicho en el pasado, el amor por el juego sigue latiendo fuerte. El torneo HSBC Championships continúa y la pareja Williams-Mboko ya tiene rivales en cuartos. El mundo del tenis observa con atención.Sea cual sea el resultado final de esta aventura, una cosa queda clara: la reina nunca se fue del todo. Solo estaba esperando el momento adecuado para volver a brillar.