La directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP), Sara Carter, afirmó que la administración del presidente Donald Trump mantiene investigaciones dirigidas a funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con organizaciones criminales y advirtió que su gobierno continuará actuando contra quienes faciliten las operaciones de los cárteles o se nieguen a colaborar con las autoridades estadounidenses.
Durante una entrevista con Jan Jekielek para el programa American Thought Leaders, la funcionaria, conocida como la “zar antidrogas” de Estados Unidos, reconoció la cooperación que ha brindado el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en distintos esfuerzos contra el narcotráfico. Como ejemplo, mencionó las acciones emprendidas contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en las que, aseguró, existió coordinación entre autoridades de ambos países.
Según Carter, el trabajo de inteligencia desarrollado por Estados Unidos pudo complementarse con la colaboración de instituciones mexicanas, particularmente de la Guardia Nacional, lo que permitió avanzar en operaciones dirigidas contra la estructura del CJNG, una de las organizaciones criminales más poderosas y con mayor presencia en territorio mexicano.
Sara Cárter no se va por las ramas y deja claro que el problema no es con la presidenta o el ejército
— GONZALO OLIVEROS (@goliveros) June 14, 2026
Y que ellos deben decidir si siguen protegiendo narco políticos.
El tiempo se agota para que el Rocha, el Inzunza y los demás sean detenidos. pic.twitter.com/AeGaUZAJlp
No obstante, la funcionaria dejó claro que la estrategia de Washington no se limita al combate directo contra los líderes de los grupos criminales. Señaló que las investigaciones también alcanzan a quienes, desde posiciones de gobierno, presuntamente hayan contribuido al fortalecimiento de los cárteles mediante actos de corrupción o colaboración.
“Y, por cierto, haciendo lo que estamos haciendo ahora mismo en México, apuntando incluso a aquellos dentro del gobierno que se han vendido a los cárteles y que les han facilitado operar; obteniendo órdenes contra ellos y trabajando estrechamente con nuestras contrapartes”, declaró Carter durante la entrevista.
La titular de la ONDCP sostuvo que la capacidad de Estados Unidos para avanzar en este tipo de investigaciones se sustenta en la cooperación bilateral y en la percepción, compartida por diversos gobiernos de la región, de que la administración Trump está dispuesta a cumplir sus advertencias en materia de seguridad y combate al narcotráfico.

En ese contexto, Carter afirmó que el mandatario estadounidense ha enviado un mensaje claro a quienes obstaculicen los esfuerzos conjuntos contra el crimen organizado.
“Si él dice: ‘Vamos por ustedes. Si no cooperas con nosotros, los vamos a poner en la mira y se van a arrepentir’; entonces la pregunta es: ¿quieren cooperar? Sí o no”, expresó la funcionaria al referirse a la postura del presidente republicano.
Las declaraciones se producen en medio de una estrategia más amplia impulsada por Washington para debilitar las capacidades financieras de las organizaciones criminales transnacionales. Carter explicó que uno de los principales objetivos de la actual administración es impedir que los cárteles continúen acumulando recursos económicos que posteriormente utilizan para expandir sus operaciones y consolidar redes de influencia.
De acuerdo con la funcionaria, durante décadas los grupos criminales han fortalecido su presencia mediante mecanismos como amenazas, sobornos y corrupción, lo que les ha permitido infiltrarse en distintos niveles de gobierno y de la actividad económica. Por ello, señaló que el enfoque de las autoridades estadounidenses busca atacar las fuentes de financiamiento que sostienen estas estructuras.
“Seguir el dinero y quitarles el dinero”, resumió Carter al explicar la estrategia que impulsa la administración Trump para afectar la capacidad operativa de los cárteles.
Las declaraciones de la directora de la ONDCP añaden un nuevo elemento a la relación bilateral en materia de seguridad entre México y Estados Unidos, particularmente en un momento en que ambos gobiernos han reiterado públicamente su disposición a colaborar en el combate al narcotráfico, el tráfico de fentanilo y las redes del crimen organizado que operan a ambos lados de la frontera.