En el marco de la cumbre del G7 celebrada en Évian-les-Bains, Francia, el presidente Donald Trump no dejó pasar la oportunidad de colocar el tema de México en el centro de su discurso de cierre. Con su estilo directo y sin filtros, Trump aseguró que “los cárteles controlan totalmente México”, que el país “ha perdido el control de su territorio” y que es “triste” la situación. Lo más llamativo fue su referencia personal a la presidenta Claudia Sheinbaum: “La presidenta es una mujer muy buena, pero es una mujer muy asustada”.
Estas declaraciones llegan en un momento de alta tensión bilateral. Trump destacó los supuestos avances de su administración en la reducción del flujo de drogas por mar (hasta 97% según sus cifras) y anunció que ahora el foco estará en las rutas terrestres que cruzan México. El mensaje es claro: presión sobre el vecino del sur para intensificar la lucha contra el narcotráfico.
Desde el lado mexicano, el gobierno ha respondido con firmeza, defendiendo la soberanía y rechazando cualquier percepción de debilidad. Sheinbaum y su equipo han insistido en que México no acepta injerencias y que los esfuerzos de seguridad son responsabilidad compartida, pero con respeto a la independencia nacional. Las declaraciones de Trump reviven un debate recurrente: ¿hasta dónde llega la cooperación bilateral y dónde comienza la interferencia?

Más allá de las formas, el fondo del asunto es grave y real: la violencia generada por los cárteles sigue cobrando vidas en México y representa un desafío de seguridad regional que afecta a ambos países. Trump utiliza este tema como palanca política, tanto interna en Estados Unidos como en su relación con México. Sheinbaum, por su parte, debe equilibrar la defensa de la soberanía con resultados concretos en materia de seguridad y cooperación.

Lo cierto es que frases como “mujer asustada” generan rechazo inmediato en México, donde se perciben como condescendientes. Sin embargo, minimizar los problemas de control territorial tampoco ayuda. La realidad exige resultados: menos homicidios, desmantelamiento de estructuras criminales y una frontera más segura para todos.
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— William Samoei Ruto, PhD (@WilliamsRuto) June 16, 2026
Este intercambio en el G7 pone de manifiesto que la relación México-Estados Unidos sigue siendo compleja, marcada por interdependencia económica y desafíos compartidos en seguridad. El tiempo dirá si estas declaraciones endurecen posturas o, por el contrario, impulsan una colaboración más efectiva y respetuosa.