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Venezuela vive la peor catástrofe sísmica de su historia: más de 920 muertos, 50 mil desaparecidos y millones de afectados

La cifra de víctimas fue dada a conocer por el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, aunque autoridades nacionales e internacionales coinciden en que el número de muertos aumentará significativamente conforme avancen las labores de búsqueda y rescate.
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Venezuela enfrenta la mayor tragedia natural de su historia moderna luego de que dos terremotos consecutivos, de magnitudes 7.2 y 7.5, devastaran amplias zonas del centro-norte del país, provocando un saldo preliminar de al menos 920 personas fallecidas y 3 mil 360 heridas, mientras más de 50 mil personas permanecen desaparecidas entre los escombros, en una emergencia que amenaza con convertirse en una de las más letales registradas en América Latina.

La cifra de víctimas fue dada a conocer por el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, aunque autoridades nacionales e internacionales coinciden en que el número de muertos aumentará significativamente conforme avancen las labores de búsqueda y rescate.

La dimensión del desastre ha llevado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a advertir que el país atraviesa una crisis humanitaria de enormes proporciones.

El secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, calificó las labores de rescate como “extremadamente complejas”, al señalar que miles de personas continúan atrapadas bajo edificios colapsados.

“Hay más de 50 mil personas desaparecidas. Nuestra misión es encontrar al mayor número posible de ellas y mantener el número de fallecidos lo más bajo posible, pero es evidente que la cifra aumentará considerablemente”, declaró Fletcher.

El funcionario explicó que los equipos de emergencia trabajan contrarreloj en condiciones sumamente peligrosas debido a las constantes réplicas que siguen sacudiendo la región afectada.

“Existe la amenaza permanente de nuevos movimientos telúricos, por lo que cada operación representa un enorme riesgo para los rescatistas”, añadió.

Una ciudad convertida en ruinas

Los terremotos golpearon el miércoles una zona ubicada aproximadamente a 160 kilómetros al oeste de Caracas, pero sus efectos alcanzaron la capital venezolana y varias entidades cercanas.

Durante toda la noche del viernes y las primeras horas del sábado, bomberos, militares, brigadas internacionales y cientos de voluntarios continuaban removiendo toneladas de concreto con maquinaria pesada, herramientas improvisadas e incluso con sus propias manos, tratando de localizar sobrevivientes.

En numerosos puntos del país, la falta de electricidad obliga a los equipos de rescate a trabajar únicamente con linternas y reflectores portátiles.

Las escenas son devastadoras.

Familias enteras permanecen frente a edificios colapsados esperando noticias de sus seres queridos.

“Mi hijo sigue debajo de las placas de concreto y no hay maquinaria suficiente para sacarlo”, relató entre lágrimas Yamileth Jiménez, madre de un joven de 19 años atrapado en un edificio de siete pisos derrumbado en La Guaira.

Miles de familias perdieron absolutamente todo

El desastre golpea a una nación que ya enfrentaba una profunda crisis económica, política y social tras décadas de deterioro institucional, migración masiva y colapso de los servicios públicos.

Miles de viviendas quedaron destruidas, dejando a un enorme número de personas sin hogar.

Suhayl Sarquiz, de 50 años, explicó que su edificio fue declarado inhabitable.

“No tengo nada. Solo estamos mi hijo y yo. Perdí mi trabajo hace meses y tampoco tengo familia en el país.”

Pedro Pérez, propietario de un pequeño taller de tapicería en La Guaira, aseguró que los sismos destruyeron tanto su vivienda como su negocio.

“Perdimos todo. Estamos durmiendo en la calle esperando que llegue la ayuda.”

Hospitales colapsados y servicios básicos destruidos

El Gobierno venezolano informó que al menos 250 edificios sufrieron daños severos o quedaron completamente destruidos.

Entre las estructuras afectadas destacan:

  • Ocho hospitales.
  • La sede de la Cruz Roja Venezolana.
  • La Embajada de Francia.
  • Escuelas, edificios públicos y complejos habitacionales.

En localidades cercanas al epicentro, como Morón, en el estado Carabobo, prácticamente no existe suministro de agua potable ni electricidad.

Los habitantes intentan rescatar lo poco que quedó de sus hogares: colchones, refrigeradores, televisores y ropa.

Mientras tanto, hospitales improvisados atienden de manera simultánea a cientos de personas con fracturas múltiples, quemaduras y lesiones por aplastamiento.

La Organización Panamericana de la Salud recordó que las primeras 72 horas posteriores a un terremoto representan el periodo más importante para rescatar personas con vida.

Siete millones de personas podrían resultar afectadas

De acuerdo con organismos de Naciones Unidas especializados en migración, hasta 7 millones de venezolanos podrían sufrir consecuencias directas o indirectas por los terremotos.

La situación resulta aún más crítica porque antes del desastre cerca de 8 millones de personas ya requerían asistencia humanitaria debido a la crisis que atravesaba el país.

La ONU considera indispensable desplegar un operativo internacional de gran escala para atender las necesidades de alimentación, agua potable, refugios temporales, medicamentos y atención médica.

La comunidad internacional moviliza ayuda

Ante la magnitud de la tragedia, decenas de países comenzaron a enviar equipos especializados de búsqueda y rescate.

Al aeropuerto de La Guaira llegaron elementos militares y brigadas provenientes de:

  • México.
  • El Salvador.
  • República Dominicana.

También arribaron perros entrenados para localizar sobrevivientes entre los escombros.

Estados Unidos anunció el envío inmediato de equipos de rescate, apoyo logístico y asistencia aérea para operar en el aeropuerto capitalino.

Incluso Washington flexibilizó temporalmente algunas sanciones para facilitar el ingreso de ayuda humanitaria.

El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos está “listo, dispuesto y capacitado para ayudar”.

Rusia también confirmó su colaboración en las tareas de emergencia.

Mientras tanto, la empresa Starlink anunció que ofrecerá gratuitamente servicios de internet satelital en las zonas afectadas y desplegará terminales para restablecer las comunicaciones.

Una tragedia sin precedentes en Venezuela

Hasta ahora, el terremoto más mortífero registrado en la historia moderna de Venezuela había ocurrido en 1967, dejando alrededor de 240 víctimas mortales.

Sin embargo, el desastre ocurrido esta semana ya cuadruplica esa cifra y amenaza con convertirse en la mayor catástrofe natural jamás registrada en el país.

Las autoridades venezolanas reconocen que el número definitivo de fallecidos tardará días o incluso semanas en conocerse debido a la enorme cantidad de edificios colapsados y personas que permanecen desaparecidas.

Comparable con los peores terremotos del siglo XXI

Especialistas consideran que la magnitud de esta emergencia podría colocar al terremoto de Venezuela entre los desastres sísmicos más devastadores de las últimas décadas.

Como referencia, el terremoto de Haití de 2010 dejó más de 200 mil muertos, el de Cachemira en 2005 provocó alrededor de 73 mil fallecimientos, mientras que los sismos registrados en Turquía y Siria en 2023 cobraron la vida de más de 53 mil personas.

Aunque el número final de víctimas en Venezuela aún es incierto, la existencia de 50 mil desaparecidos, los daños masivos en infraestructura crítica y millones de personas afectadas reflejan una emergencia humanitaria de dimensiones históricas que mantiene al país en una carrera contrarreloj para salvar vidas bajo los escombros.

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