La decisión de Toyota de invertir 3,600 millones de dólares en la expansión de su complejo industrial en San Antonio, Texas, marca un ajuste relevante en su red de manufactura en Norteamérica. La compañía construirá una segunda línea de ensamblaje que elevará la capacidad anual de la planta de aproximadamente 200 mil a 350 mil unidades y generará alrededor de 2 mil nuevos empleos directos en Estados Unidos. El cambio más visible es el traslado gradual —durante los próximos cuatro años— de la producción de la camioneta Tacoma desde la planta Toyota Motor Manufacturing Baja California, en Tijuana, hacia Texas, donde la nueva línea entrará en operación en 2030.

Esta medida no implica un retiro de México. Toyota ha dejado claro que mantendrá operaciones en el país y que la planta de Guanajuato (Apaseo el Grande) continuará ensamblando la Tacoma, incluidas las versiones híbridas eléctricas que ya se producen ahí desde 2024. De hecho, en noviembre de 2024 la empresa anunció inversiones por 1,450 millones de dólares en sus dos plantas mexicanas —principalmente en Guanajuato— para fortalecer la producción de este modelo y su variante electrificada. Guanajuato, con una capacidad cercana a las 155 mil unidades anuales y más de 2,700 empleados directos, conserva un rol estratégico dentro de la estrategia regional de la marca.
Durante la actual administración estadounidense se han aplicado aranceles de hasta 25% a vehículos importados desde México, además de gravámenes al acero, aluminio y autopartes. Aunque Toyota no atribuyó directamente su decisión a estas medidas, sí reconoció la necesidad de fortalecer su capacidad de producción local en Estados Unidos para responder con mayor eficiencia a la demanda del mercado norteamericano. Otras armadoras, como General Motors, han tomado decisiones similares de reubicación para mitigar el impacto arancelario.
La planta de Tijuana enfrenta ahora el mayor grado de incertidumbre. Ese complejo, inaugurado en 2004, produce exclusivamente la Tacoma, con una capacidad de alrededor de 166 mil unidades al año y más de 3,900 empleados directos (datos de 2023). Cerca del 93% de su producción se exporta principalmente a Estados Unidos y Canadá. Si antes de 2030 no se le asigna un nuevo modelo, su continuidad operativa podría complicarse, afectando también a una red de proveedores locales estimada en alrededor de 1,500 empresas.
Históricamente, la Tacoma ya se ensambló parcialmente en San Antonio entre 2010 y 2021. En ese entonces Toyota decidió concentrar su producción en México para liberar capacidad en Texas e introducir los nuevos modelos Tundra y Sequoia. Ahora el péndulo se mueve en sentido contrario, impulsado por cambios en la política comercial estadounidense y por la revisión anual del T-MEC que ha sustituido, en la práctica, a la extensión automática del tratado.

Toyota ha reiterado su compromiso con la integración productiva de Norteamérica y la importancia del T-MEC como marco que permite cadenas de suministro regionales eficientes. La empresa mantiene presencia en México, Estados Unidos y Canadá, y su filosofía declarada —“fabricar donde se vende”— busca equilibrar costos, logística y acceso al mercado bajo las nuevas condiciones arancelarias.
Para la industria automotriz mexicana el anuncio representa un recordatorio de la vulnerabilidad que implica depender de un solo modelo en una planta, pero también de la resiliencia que ofrece la diversificación. Guanajuato sale fortalecido con la continuidad de la Tacoma híbrida y las inversiones previas. Baja California, en cambio, necesitará claridad sobre su futuro productivo en los próximos años para evitar una posible desaceleración.
En el corto plazo, las acciones de Toyota registraron un ligero avance en la Bolsa de Nueva York tras el anuncio, reflejando que los inversionistas ven con buenos ojos la expansión de capacidad en Estados Unidos. A mediano y largo plazo, el verdadero desafío será cómo las tres plantas —San Antonio, Tijuana y Guanajuato— se complementan dentro de una estrategia regional que debe navegar tanto la demanda del consumidor como las tensiones comerciales entre los socios del T-MEC.
WELCOME TO TEXAS 🤠
— The White House (@WhiteHouse) July 7, 2026
Toyota is officially moving production of the signature Tacoma truck to San Antonio, bringing American jobs and production. pic.twitter.com/Jn6ey2Wvpn
La reconfiguración de Toyota no es un hecho aislado: forma parte de una tendencia más amplia en la que las armadoras ajustan sus huellas de manufactura ante un entorno de mayor proteccionismo estadounidense. Para México, el mensaje es claro: la integración regional sigue siendo una fortaleza, pero la competitividad de cada planta dependerá cada vez más de su capacidad de adaptarse a nuevos modelos, tecnologías y condiciones de acceso al mercado más grande de la región.