El debate en torno al desempeño del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha entrado en una fase de profunda redefinición metodológica. En un entorno internacional marcado por tensiones proteccionistas, la amenaza constante de nuevos aranceles y la proximidad de la revisión formal del acuerdo comercial, medir únicamente el valor total de las exportaciones que México envía hacia el norte ya no ofrece un panorama completo sobre el impacto real del tratado en la economía nacional.
Ante esta realidad, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha planteado una reestructuración en la forma de analizar el comercio exterior, proponiendo cuatro indicadores fundamentales para evaluar con precisión la fortaleza de la posición mexicana dentro del mercado estadounidense y comprender cómo han evolucionado las condiciones de acceso efectivo para los productos hechos en México.
¿Cómo saber si al #TMEC le está yendo bien?
— IMCO (@imcomx) July 21, 2026
En un contexto de nuevos aranceles y de la revisión del tratado, medir solo cuánto exporta México 🇲🇽 ya no es suficiente.
El #IMCO propone cuatro indicadores para evaluar la posición de México en el mercado estadounidense y entender…
El primer indicador se centra en la participación de mercado de las exportaciones mexicanas en Estados Unidos, buscando determinar si el país gana o pierde terreno frente a otros competidores globales en sectores estratégicos. El segundo pilar analiza la diversificación de la canasta exportadora, midiendo si las ventas al exterior dependen de un número reducido de industrias o si se ha logrado consolidar una oferta con mayor valor agregado e innovación tecnológica.

Como tercer elemento, el análisis propone fiscalizar las condiciones arancelarias efectivas y las barreras no arancelarias, evaluando el impacto real que tienen las restricciones administrativas, las normativas ambientales y las reglas de origen laborales sobre los costos de los exportadores. Finalmente, el cuarto indicador examina la integración de las cadenas de valor y el contenido regional, factor determinante para garantizar que el beneficio del nearshoring se traduzca en encadenamientos productivos locales y no solo en un mero tránsito de insumos intermedios.
Esta propuesta de medición cobra vital relevancia en un momento donde las mesas de trabajo entre autoridades y el sector privado buscan sustentar la postura de México con evidencia sólida. Contar con indicadores rigurosos permitirá a los negociadores nacionales defender los logros del T-MEC, identificar vulnerabilidades estructurales y diseñar políticas públicas que fortalezcan la competitividad del país de cara a las consultas comerciales con los socios de Norteamérica.