El empresario Carlos Slim Helú, a través de Grupo Carso, concretó la compra del centro comercial Paseo San Francisco, ubicado en el Centro Histórico de Puebla, por un monto estimado de 1,500 millones de pesos.
La operación contempla una inversión adicional similar para transformar el inmueble en un desarrollo de uso mixto que combinará espacios comerciales, oficinas y vivienda, en un proyecto inspirado en el modelo de Plaza Carso, en la Ciudad de México.
La adquisición representa una de las inversiones inmobiliarias más relevantes en Puebla durante los últimos años y forma parte de la estrategia de expansión de Grupo Carso en proyectos de regeneración urbana de alto valor patrimonial.
Grupo Carso impulsará un nuevo desarrollo inmobiliario en Puebla
De acuerdo con reportes de Proceso y otros medios nacionales, el plan contempla la modernización integral del complejo para convertirlo en un espacio multifuncional que reúna comercios, corporativos y desarrollos habitacionales.
El proyecto busca revitalizar una de las zonas con mayor importancia histórica y turística de la capital poblana, aprovechando su ubicación estratégica dentro del Centro Histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Aunque aún no se han dado a conocer los detalles arquitectónicos definitivos, la propuesta seguiría un concepto similar al de Plaza Carso, complejo que integra oficinas, comercios, museos, hoteles y departamentos en la Ciudad de México.
Además de los aproximadamente 1,500 millones de pesos destinados a la adquisición del inmueble, Grupo Carso prevé invertir una cantidad equivalente en la remodelación y adecuación del complejo.
Con ello, el monto total del proyecto rondaría los 3 mil millones de pesos, considerando las obras de rehabilitación, construcción de nuevos espacios habitacionales y adecuaciones para usos comerciales y corporativos.
Carlos Slim va por el rescate de Paseo de San Francisco con megaproyecto de renovación#diariocambio #puebla pic.twitter.com/8QLYqX2qVe
— Diario Cambio (@Diario_Cambio) July 24, 2026
Locatarios dejan Paseo San Francisco previo a la remodelación
Como parte del proceso de transición, diversos arrendatarios comenzaron a desocupar el inmueble meses antes de la compra.
Desde abril, varios comerciantes fueron notificados de que sus contratos de arrendamiento no serían renovados, situación que derivó en el cierre o reubicación de negocios establecidos dentro del complejo.
Entre los espacios que iniciaron su proceso de desocupación se encuentran comercios privados, el Centro del Coleccionista y oficinas gubernamentales, incluida la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), que trasladó sus servicios a otra sede.
No todas las instalaciones del polígono serán intervenidas por el proyecto.
De acuerdo con la información disponible, el Centro de Convenciones de Puebla y el hotel boutique ubicado dentro del mismo conjunto mantendrán sus operaciones habituales, ya que no forman parte de las modificaciones previstas en esta etapa del desarrollo.
Remodelación dependerá de la autorización del INAH
Debido a que Paseo San Francisco se localiza dentro del Centro Histórico de Puebla, cualquier intervención arquitectónica deberá cumplir con la normatividad vigente para la conservación del patrimonio cultural.
Por ello, el inicio formal de las obras estará sujeto a la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organismo responsable de evaluar los proyectos que impliquen modificaciones en inmuebles o zonas con valor histórico.
La obtención de estos permisos será un paso indispensable antes de que comiencen los trabajos de remodelación y construcción.
La transformación de Paseo San Francisco forma parte de una tendencia de reconversión de inmuebles urbanos mediante desarrollos de uso mixto, modelo que combina vivienda, comercio, oficinas y espacios de servicios en un mismo complejo.
Especialistas en desarrollo urbano consideran que este tipo de proyectos puede contribuir a la reactivación económica y al incremento de la plusvalía de las zonas donde se establecen, siempre que las intervenciones respeten el patrimonio arquitectónico y la normatividad aplicable.
En el caso de Puebla, el proyecto impulsado por Grupo Carso podría representar una de las inversiones privadas más importantes en el Centro Histórico en los últimos años, aunque su desarrollo dependerá del cumplimiento de los procesos regulatorios y de conservación establecidos por las autoridades competentes.