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Hombre vive 271 días con un riñón de cerdo modificado genéticamente y sin diálisis

Los investigadores plantean que un riñón porcino modificado podría utilizarse algún día como una especie de “órgano puente”. FOTO: Pixabay / Ilustrativa
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Un trasplante que hasta hace pocos años parecía propio de la ciencia ficción acaba de marcar un nuevo hito en la medicina. Tim Andrews, un estadounidense de 66 años, logró vivir durante 271 días sin diálisis gracias a un riñón de cerdo modificado genéticamente, antes de recibir posteriormente un órgano humano.

El caso fue realizado por especialistas del Mass General Brigham y Massachusetts General Hospital, en Boston, y los resultados fueron publicados en la revista científica The Lancet., y retomada por la BBC. De acuerdo con los investigadores, se trata del periodo más prolongado registrado hasta ahora de supervivencia sin diálisis después de un xenotrasplante renal en una persona viva.

Más allá de la duración, el caso llamó la atención porque Andrews pudo pasar de un órgano porcino a uno humano sin que el primer procedimiento impidiera posteriormente el trasplante convencional.

¿Cómo funcionó el riñón de cerdo?

Andrews recibió el riñón porcino en enero de 2025 mediante un procedimiento autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) bajo un protocolo de acceso ampliado para pacientes con enfermedades graves.

El órgano provenía de un cerdo sometido a modificaciones genéticas realizadas con tecnología CRISPR-Cas9. El objetivo era reducir las características del órgano animal que pueden provocar un rechazo inmediato y aumentar su compatibilidad con el organismo humano. También fueron inactivados retrovirus endógenos del cerdo para reducir el riesgo de transmisión de infecciones.

Una vez trasplantado, el riñón comenzó a funcionar prácticamente de inmediato. Los médicos detectaron un episodio temprano de rechazo mediado por células T, pero pudieron controlarlo mediante tratamiento inmunosupresor.

Durante 271 días, Andrews permaneció sin necesidad de diálisis, mientras los especialistas vigilaban de manera constante el funcionamiento del órgano, la respuesta inmunitaria y posibles infecciones provenientes del cerdo.

¿Por qué dejó de funcionar el riñón porcino?

El órgano finalmente tuvo que ser retirado después de varios meses.

Alrededor del sexto mes, los médicos redujeron la inmunosupresión debido a que Andrews presentó una infección. Posteriormente, el riñón porcino desarrolló lesiones en pequeños vasos sanguíneos e inflamación que progresaron hasta provocar la pérdida de su función.

El paciente volvió temporalmente a la diálisis y permaneció en ella durante 82 días, mientras esperaba una nueva oportunidad de trasplante.

Después del riñón de cerdo recibió uno humano

El siguiente paso del caso fue especialmente relevante. En enero de 2026, Andrews recibió un riñón de un donante humano fallecido.

El nuevo órgano comenzó a funcionar inmediatamente y, durante el seguimiento reportado por los especialistas, no se encontraron evidencias de que el xenotrasplante anterior hubiera provocado una sensibilización que dificultara el trasplante humano.

Esto convirtió a Andrews en el primer paciente documentado que pasó de un riñón porcino modificado genéticamente a un riñón humano, un resultado que los investigadores consideran relevante para el futuro de los xenotrasplantes.

¿Podrían los órganos de cerdo convertirse en una alternativa?

El objetivo de esta línea de investigación es enfrentar uno de los principales problemas de la medicina de trasplantes: la escasez de órganos humanos disponibles para los pacientes con insuficiencia renal.

Los investigadores plantean que un riñón porcino modificado podría utilizarse algún día como una especie de “órgano puente”, capaz de mantener a una persona sin diálisis mientras espera un órgano humano compatible.

Sin embargo, el caso de Andrews también demuestra que todavía existen obstáculos importantes. El rechazo inmunológico, la necesidad de medicamentos inmunosupresores y las lesiones vasculares que provocaron el fallo del órgano son algunos de los problemas que deberán resolverse antes de que esta tecnología pueda convertirse en una alternativa habitual.

La investigación continúa. El propio Mass General Brigham señala que los xenotrasplantes con órganos porcinos modificados genéticamente todavía requieren perfeccionamiento, pero considera que el caso aporta información valiosa para diseñar futuros tratamientos y estrategias de inmunosupresión.

Pixabay / Ilustrativa
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