A casi un año de la reapertura total de la Línea 1 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, usuarios continúan reportando fallas en los elevadores instalados durante la modernización, un problema que afecta de manera directa a personas con discapacidad, adultos mayores y quienes tienen movilidad reducida. Un video circulado este sábado en redes sociales muestra uno de estos equipos bloqueado con un cono naranja en una estación de la línea, lo que ha reavivado las críticas sobre el mantenimiento de la infraestructura recién intervenida.
La renovación de la Línea 1, la más antigua del sistema, se presentó como una de las obras de infraestructura más ambiciosas de los últimos años en la Ciudad de México. Con una inversión cercana a los 37 mil millones de pesos, los trabajos incluyeron el reemplazo de vías, sistemas eléctricos, ventilación, nuevos trenes y, de manera destacada, la instalación de 41 elevadores con el objetivo de lograr una accesibilidad universal. Las autoridades capitalinas, encabezadas entonces por la actual jefa de Gobierno Clara Brugada, aseguraron que la línea quedaría 100 por ciento accesible para personas con discapacidad y que su vida útil se extendería por 50 años más. La reapertura completa se concretó en noviembre de 2025, tras más de tres años de obras por tramos.
Sin embargo, la experiencia cotidiana de muchos usuarios no coincide del todo con ese discurso. Reportes de distintas estaciones han documentado elevadores fuera de servicio, ya sea por fallas mecánicas, falta de mantenimiento o problemas de operación. En algunos casos, el personal debe activar el equipo de forma manual o simplemente no se encuentra disponible, obligando a personas en silla de ruedas o con dificultad para subir escaleras a buscar alternativas o a depender de la ayuda de otros pasajeros. Organizaciones de personas con discapacidad y usuarios frecuentes han señalado que estas deficiencias se repiten no solo en la Línea 1, sino en otras líneas del sistema, donde el número de elevadores sigue siendo insuficiente para las 195 estaciones de la red.
El Gobierno de la Ciudad de México ha respondido en distintas ocasiones que se realizan labores de mantenimiento preventivo y correctivo, y que se ha puesto a disposición un número telefónico para reportar fallas en escaleras eléctricas y elevadores. En enero de este año, la propia Brugada entregó 20 nuevas escaleras electromecánicas y anunció un plan para renovar 120 equipos de este tipo hacia 2030, al tiempo que destacó que el 96 por ciento de las escaleras se encontraban en funcionamiento. Respecto a los elevadores, el Metro ha informado en el pasado sobre programas de atención, aunque las denuncias de usuarios atrapados o de equipos inoperantes durante días o semanas persisten en redes y en reportes periodísticos.
¡Buenos días! Desde un México donde en la recién renovada #Linea1 ya no sirven los elevadores , 36 000 millones dicen haberse gastado y no se pudieron preocupar la gente invalida. @ClaraBrugadaM está desfalcando la CDMX, urge botarlos en 2030. pic.twitter.com/oYTjzSaYeh
— Salem (@SalemHitman1) October 3, 2026
La situación resulta especialmente sensible porque la modernización de la Línea 1 se justificó, entre otras razones, por la necesidad de mejorar la inclusión y la seguridad de los casi 850 mil pasajeros que se estimaba transportaría diariamente. Cuando un elevador no funciona, el impacto no es solo de tiempo perdido: para muchas personas representa la diferencia entre poder desplazarse con autonomía o verse obligadas a renunciar al viaje o a enfrentarse a riesgos adicionales.
El video de este sábado no es un caso aislado. Forma parte de una serie de quejas que se han acumulado desde la reapertura y que ponen sobre la mesa una pregunta recurrente en la opinión pública: si la inversión de decenas de miles de millones de pesos garantizó una infraestructura moderna, ¿por qué los elementos de accesibilidad siguen presentando fallas recurrentes? Mientras las autoridades insisten en que el mantenimiento es prioritario y que se atienden los reportes, los usuarios con movilidad reducida continúan enfrentando obstáculos cotidianos en una de las líneas más importantes del transporte capitalino.