Palangka Raya, capital de Kalimantan Central, en la isla de Borneo, Indonesia, amaneció este miércoles 14 de octubre de 2026 bajo un espeso manto de humo naranja y amarillo que reduce drásticamente la visibilidad y eleva la contaminación del aire a niveles peligrosos. El fenómeno, conocido localmente como kabut asap, se debe a los incendios de bosques y tierras (karhutla), especialmente en zonas de turba, que llevan semanas activos en la región.
Según datos de la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica (BMKG) y del índice de calidad del aire de las autoridades locales, la concentración de partículas finas PM2.5 superó en varios momentos los 2.000 microgramos por metro cúbico, con reportes que llegaron a registrar índices superiores a 2.000 e incluso picos más elevados en algunas estaciones. Valores por encima de 250 se consideran ya peligrosos. El Índice de Calidad del Aire (ISPU) se situó en categorías de “muy peligroso”, lo que obliga a los vehículos a circular con las luces encendidas durante el día y limita las actividades al aire libre.
Habitantes de la ciudad describen la situación con preocupación. “Lo que sentimos es ahogo. Nos cuesta encontrar aire limpio y afecta especialmente a los niños pequeños y a los ancianos”, relató Nono, un residente entrevistado por medios locales. Otros vecinos reportan irritación en la garganta, tos y dificultad para respirar. Las autoridades sanitarias han registrado un aumento de casos de infecciones respiratorias agudas (ISPA), con miles de personas afectadas en los últimos meses en la zona.
La Dirección de Educación de Palangka Raya extendió nuevamente las clases a distancia (PJJ) para los niveles de educación inicial, primaria y secundaria hasta el 17 de octubre, con el fin de proteger la salud de los estudiantes. El área quemada en la ciudad supera las 1.400 hectáreas, con cientos de puntos calientes detectados solo en el municipio y miles en toda la provincia de Kalimantan Central.
🇮🇩 | Cielos de Palangkaraya, Indonesia. (Octubre 14, 2026). pic.twitter.com/g6UEVwNp9Z
— Climagram (@deZabedrosky) October 14, 2026
El gobierno indonesio ha movilizado equipos de tierra, aviones y helicópteros para el combate de las llamas, aunque el denso humo a veces impide las operaciones aéreas de bombarderos de agua. El presidente Prabowo Subianto ha señalado que la superficie afectada se ha reducido de forma significativa gracias a la intervención a gran escala, pasando de cientos de miles de hectáreas a cifras mucho menores en las últimas semanas. Se han distribuido mascarillas, concentradores de oxígeno y equipos de protección, y se mantiene el estado de emergencia en varias zonas.
Los incendios de turba resultan especialmente difíciles de extinguir porque el fuego puede avanzar bajo tierra durante días. Expertos y grupos ambientales señalan que la degradación de estas tierras, combinada con la temporada seca y fenómenos climáticos como El Niño, agrava el problema recurrente en Sumatra y Borneo. Mientras las autoridades continúan los esfuerzos de control y restauración, los residentes de Palangka Raya esperan que las condiciones mejoren pronto para recuperar la normalidad en su vida cotidiana.