La Fiscalía General del Estado de Oaxaca dio a conocer detalles sobre el reclutamiento de adolescentes en las estructuras de la organización delictiva conocida como Los Cromos, grupo que opera principalmente en Juchitán de Zaragoza y otros municipios del Istmo de Tehuantepec.
Según las investigaciones presentadas, varios jóvenes iniciaron su participación desde los 13 o 14 años como “halcones”, encargados de labores de vigilancia, y en un lapso de cuatro o cinco años escalaron a actividades de mayor gravedad, entre ellas homicidios, extorsiones y narcomenudeo.
El fiscal general, Bernardo Rodríguez Alamilla, señaló que alrededor del 70 por ciento de las personas detenidas en operativos vinculados a esta estructura tienen una edad promedio de 21 años. Entre los casos destacados se encuentran dos jóvenes de 18 y 19 años, identificados con los alias “El 22” y “Ácido”. De acuerdo con declaraciones de otros detenidos, el primero habría fungido como jefe de un grupo de sicarios y estaría relacionado con más de 30 hechos delictivos de alto impacto.
Ambos comenzaron a colaborar con la organización durante su adolescencia.
La Fiscalía de Oaxaca reveló que jóvenes reclutados desde los 13 años participaron en homicidios, extorsiones y narcomenudeo; la caída de “El Cromo” fragmentó al grupo en cuatro facciones. #SábadosDeFORO | #nmásforo | #SiempreEnVivo | #SiempreContigo | Sigue la señal en vivo por… pic.twitter.com/gJSd68Wbqu
— N+ FORO (@nmasforo) October 31, 2026
La captura de Iván Sánchez Santiago, alias “El Cromo” o “Comandante Cromo”, ocurrida el 14 de octubre de 2026 en Guadalajara, Jalisco, marcó un punto de inflexión. Identificado por autoridades federales y estatales como uno de los principales dirigentes de Los Cromos, célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación, Sánchez Santiago enfrentaba órdenes de aprehensión por homicidio calificado. Su detención formó parte de una serie de acciones de inteligencia que también incluyeron la aprehensión del entonces alcalde de Juchitán, Miguel Sánchez Altamirano, señalado por presuntos nexos de protección.
Tras la caída de “El Cromo”, la Fiscalía reportó un reacomodo de fuerzas. En un periodo de tres días se registraron seis homicidios en Juchitán, atribuidos a disputas por el control territorial entre facciones residuales. Las autoridades identificaron al menos cuatro grupos que operan en la zona, entre ellos remanentes de Los Cromos —cuya dirección se atribuye a Jesús Álvarez, alias “El Fallo”— y la estructura conocida como Los Conejos.
Los Cromos surgieron como una organización local y posteriormente establecieron una alianza con el CJNG. Las investigaciones les atribuyen aproximadamente el 70 por ciento de los 957 homicidios dolosos registrados en el Istmo durante los últimos cuatro años, además de actividades de cobro de piso, secuestro y tráfico de drogas. Su presencia se ha documentado en municipios como Santo Domingo Tehuantepec, Salina Cruz, Ciudad Ixtepec, San Blas Atempa y Matías Romero.
En un contexto más amplio, la Fiscalía ha documentado un aumento del 155 por ciento en las detenciones de adolescentes relacionados con narcomenudeo y delincuencia organizada en el último año. El perfil predominante corresponde a hombres de entre 13 y 17 años, con escolaridad de secundaria y, en una proporción significativa, sin empleo formal o dedicados al mototaxismo. Las autoridades han advertido que, según sus estimaciones, siete de cada diez menores reclutados terminan muertos, en prisión o con alguna discapacidad derivada de agresiones en un plazo menor a seis años.
La Operación Sable y otras acciones coordinadas entre la Fiscalía estatal, la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Nacional han permitido la detención de más de 250 personas vinculadas a estas estructuras en los últimos meses. No obstante, el fiscal Rodríguez Alamilla ha insistido en que el reclutamiento temprano representa un desafío persistente que afecta el tejido social de la región y exige acciones preventivas más allá de la contención policial.
Las investigaciones continúan abiertas para esclarecer la participación de cada integrante y desmantelar las redes de apoyo que permitieron la consolidación del grupo en el Istmo.