París y otras ciudades francesas registraron este sábado nuevas manifestaciones contra el encarecimiento del costo de la vida, en lo que organizadores y autoridades describen como el cuarto fin de semana consecutivo de movilizaciones. La protesta se produce dos días después de una jornada de huelga general que reunió a cientos de miles de personas y se desarrolla bajo un amplio dispositivo de seguridad.
En la capital, el cortejo principal, convocado por sindicatos e instancias juveniles, partió de la Plaza de la República hacia la Plaza de la Nación. Según la Prefectura de Policía de París, alrededor de 46.000 personas participaron en esta marcha autorizada. A nivel nacional, las cifras oficiales tempranas apuntaban a una participación más moderada que en jornadas anteriores, con estimaciones gubernamentales que anticipaban entre 130.000 y 170.000 asistentes en todo el país, muy por debajo de los números del jueves.
El jueves 5 de noviembre, el Ministerio del Interior contabilizó 575.000 manifestantes en más de 190 concentraciones, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) elevó la cifra a 1,6 millones. Esa jornada dejó un saldo de 448 detenidos y 53 agentes heridos, según datos oficiales. En esta ocasión, el Gobierno mantuvo el despliegue de unos 70.000 policías y gendarmes para prevenir incidentes como los registrados en semanas previas, particularmente el 17 de octubre.
Los participantes, entre los que se cuentan trabajadores, estudiantes, jubilados y miembros del movimiento de los chalecos amarillos, demandan aumentos salariales que recuperen el poder adquisitivo, mejoras en los servicios públicos y el rechazo a los ajustes previstos en el presupuesto de 2027. “El combustible, los alimentos, el alquiler, el gas y la electricidad suben, excepto los salarios y las pensiones”, han señalado representantes sindicales en comunicados recientes. Una de las asistentes a la concentración en París expresó que el objetivo es llamar la atención de las autoridades ante lo que consideran indiferencia de las clases dirigentes.
🇫🇷🪧 "El Gobierno no nos escucha": los franceses vuelven a manifestarse contra el alto costo de vida y la injusticia social
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) November 7, 2026
Hoy, en París, los manifestantes se están congregando en la Plaza de la República para luego dirigirse a la Plaza de la Nación, reporta un corresponsal de… https://t.co/Pp0K5xrYRE pic.twitter.com/nHRntvyQAA
El movimiento se originó en septiembre con protestas estudiantiles por las condiciones en los liceos y se amplió a sectores laborales. Una de cada dos personas en Francia declara dificultades para llegar a fin de mes, de acuerdo con barómetros recientes citados por organizaciones sindicales. El salario mínimo (SMIC) se sitúa actualmente en torno a 1.478 euros netos mensuales tras el ajuste de junio.
Por su parte, el Gobierno ha subrayado la necesidad de controlar el déficit público y ha anunciado medidas puntuales, como la liberación de reservas de combustible que contribuyeron a una baja en los precios de los carburantes en miles de estaciones. El primer ministro Sébastien Lecornu tiene prevista para el lunes 9 de noviembre una conferencia social con sindicatos y representantes patronales centrada en salarios y poder adquisitivo.
Algunas concentraciones de los chalecos amarillos, como la prevista en la Plaza de la Concordia de París, fueron prohibidas por las autoridades, que autorizaron el recorrido sindical tradicional. La situación se ha mantenido mayoritariamente calmada en las primeras horas de la jornada, según reportes de las fuerzas de seguridad, aunque se mantienen controles preventivos.
La movilización ocurre en un contexto de tensión política, a meses de las elecciones presidenciales, y refleja un malestar que, según encuestas recientes, cuenta con un amplio respaldo social en cuanto a la legitimidad de las demandas sobre el costo de la vida. Tanto organizadores como Gobierno coinciden en que el diálogo del lunes será clave para definir los siguientes pasos.