Un audio difundido recientemente y reproducido por Reforma ha puesto de nuevo en el centro del debate político al partido en el poder. En él, la dirigente nacional del Morena llama a los legisladores locales de su partido a votar en contra de los presupuestos de los estados que actualmente no gobiernan —es decir, aquellos en manos de partidos de oposición.
Según el extracto del audio, la instrucción busca enviar un “mensaje claro”: no aprobar los presupuestos estatales en entidades donde la oposición detenta el gobierno, como represalia por no respaldar el presupuesto federal. “Es una posición de Morena en todos los nueve estados en los que no gobernamos (votar contra los presupuestos), ¿por qué? Porque ellos no apoyan el presupuesto de la Federación”, señaló Alcalde.
El señalamiento adquiere dimensiones masivas si se considera que varios estados de la República están gobernados por fuerzas políticas distintas a Morena: el Partido Acción Nacional (PAN) preside los gobiernos de Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato y Querétaro; el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobierna en Coahuila y Durango; y el Movimiento Ciudadano (MC) controla Jalisco y Nuevo León. Los llamados de Alcalde tendrían alcance, por tanto, en un contexto amplio de entidades federativas. (Estos son algunos de los estados citados en medios como ejemplo, aunque la dirigencia habla de “nueve estados” en total).
Durante la reunión con legisladores locales —cuyo momento preciso no ha sido divulgado públicamente—, la líder de Morena cuestionó la lógica de que se apoyara a los estados de oposición sólo cuando el gobierno federal necesita su respaldo. “Lo que no puede pretender la Oposición es votarle en contra del presupuesto a la Presidenta, posicionarse en contra de todos los partidos con beligerancia, y luego pensar que en sus entidades federativas donde ellos gobiernan, nosotros sí tenemos que aprobarles el presupuesto, es el colmo”, sentenció.
La filtración del audio de Alcalde no tardó en generar reacciones, tanto de gobernadores como de legisladores de los estados implicados. Alegan que este llamado representa un uso partidista del presupuesto, afecta la autonomía fiscal de las entidades federativas y pone en riesgo recursos esenciales para servicios públicos.
Este episodio recrudece la disputa sobre la relación entre gobierno federal y estados, y reaviva el debate sobre el equilibrio entre lealtades partidistas y responsabilidad institucional. La instrucción de la dirigencia nacional de Morena podría tener consecuencias profundas: desde la paralización de presupuestos locales hasta el deterioro del federalismo fiscal en estados de oposición. A la espera de nuevas repercusiones —legales, políticas o incluso sociales—, lo ocurrido marca un precedente relevante en el uso de las mayorías y el poder de gobierno para incidir en las decisiones económicas de las entidades subnacionales.