Frente al creciente reconocimiento de la salud mental como un problema de salud pública que trasciende fronteras, el senador Luis Donaldo Colosio Riojas, integrante del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano, hizo un enérgico llamado a construir un marco legal integral sobre salud mental, que vaya más allá de medidas aisladas y se traduzca en una Ley General de Salud Mental que reconozca y atienda de fondo las necesidades de millones de mexicanos.
En sus recientes declaraciones, Colosio señaló que la depresión y otros trastornos mentales representan un problema de salud pública de dimensiones globales, que en México afecta a un número significativo de personas adultas. Tan solo, según estimaciones oficiales y datos de organismos internacionales, millones de mexicanos padecen trastornos como la depresión, muchos sin acceso a atención adecuada oportuna.
El senador subrayó que la atención a la salud mental no puede seguir siendo tratada como un servicio de élite al que solo accede quien cuenta con recursos para atención privada, sino que debe integrarse en todo el sistema público de salud, desde el primer nivel de atención. Para ello, consideró indispensable reformar la normativa vigente para que los “centros de salud cuenten con especialistas capacitados en salud mental”, así como establecer mecanismos de detección temprana y acompañamiento profesional para quienes lo requieran.
La propuesta de Colosio responde a una brecha persistente en la legislación y en la atención práctica del problema: aunque la Ley General de Salud actual incorpora definiciones de salud mental y contempla la prioridad de su atención, expertos y legisladores coinciden en que la falta de un cuerpo normativo específico limita la eficacia de las políticas públicas y perpetúa desigualdades en el acceso.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que las afecciones de salud mental son tratables pero existen importantes brechas terapéuticas debido a la falta de recursos y sistemas de atención adecuados en todo el mundo. Este contexto global ha sido usado por Colosio para insistir en la necesidad de que la legislación mexicana contemple el acceso universal, el enfoque de derechos humanos y la prevención como ejes centrales de una nueva ley.
Este llamado se produce en un momento en que, a nivel legislativo, se han impulsado algunas iniciativas y exhortos relacionados con la salud mental, como la aprobación de puntos de acuerdo para promover servicios de orientación psicológica en escuelas, enfocados en prevenir fenómenos graves como el suicidio entre jóvenes. Sin embargo, para Colosio estas acciones aunadas no sustituyen una norma integral que estructure y garantice recursos, atención profesional y estrategias de prevención efectivas en todo el país.
La ambición de la propuesta de Ley General de Salud Mental es, en palabras del senador, crear un punto de partida para trabajar de manera conjunta con el Ejecutivo, las organizaciones civiles y el sector salud, y garantizar que la salud mental deje de ser un tema periférico para convertirse en una prioridad de política pública, con visión de futuro y alcance nacional.
Con este impulso, el debate legislativo sobre la salud mental en México podría abrirse a una etapa de mayor discusión y articulación entre los distintos actores políticos y sociales, en busca de una respuesta estructural a una problemática que, según la evidencia disponible, afecta a millones de personas y que, hasta ahora, ha carecido de un tratamiento legal y sanitario acorde con su magnitud.