Según cifras del INE, 258 mil 461 personas estaban habilitadas para votar desde el extranjero en estas elecciones, las más grandes en la historia del país, con más de 98 millones de personas convocadas a las urnas.
La decisión de cancelar las votaciones provocó una fuerte reacción entre los ciudadanos, quienes manifestaron su inconformidad y cuestionaron la medida.
Entre las prácticas ilícitas que destacó la FISEL se encuentran la intimidación a los electores y la obstrucción de su acceso a las casillas, acciones que buscan evitar que voten.