La ciudad de Zapopan vivió una jornada de extrema tensión este lunes durante lo que medios locales describieron como el último adiós al capo más buscado de México. Mientras el cuerpo de Oseguera Cervantes era trasladado al panteón Recinto de la Paz bajo un fuerte dispositivo de seguridad, un incidente capturó la atención de la opinión pública: la agresión a un ciudadano extranjero que documentaba la actividad en la zona de Santa Margarita y Aviación.
El joven, identificado en diversos reportes como Emilio, fue interceptado por sujetos que portaban lentes oscuros y vestimenta civil. Según su propio testimonio, recabado inicialmente por el periodista Antonio Neri J., los agresores lo rodearon, le propinaron golpes en el rostro y el cuerpo, dejándole heridas visibles y sangrantes, y le robaron su mochila, cámaras y teléfono celular.
“No hice nada malo… solo quería documentar… me atacaron así”, declaró el joven visiblemente afectado. Aunque inicialmente se mencionó que solo pasaba por el lugar de regreso de la escuela, otros reportes sugieren que su curiosidad profesional lo llevó a intentar capturar imágenes del inusual despliegue de lujo y seguridad en el cementerio.
Testigos y periodistas presentes denunciaron que la agresión ocurrió a la vista de elementos de la Guardia Nacional y el Ejército, quienes mantenían un cerco perimetral pero no intervinieron para detener a los agresores del fotógrafo. Este hecho ha generado fuertes críticas sobre la posible colusión o el respeto a “zonas de exclusión” impuestas por grupos criminales durante eventos fúnebres de alto perfil.