El gobierno de Irán anunció que su selección nacional de fútbol no participará en la Copa del Mundo de 2026, una decisión que introduce un fuerte componente geopolítico en el mayor torneo del deporte internacional y que podría obligar a la FIFA a replantear el escenario competitivo a menos de tres meses del inicio del campeonato.
El anuncio fue realizado por el ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali, quien aseguró que su país no asistirá bajo ninguna circunstancia al torneo organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá. Durante una entrevista con la televisión estatal, el funcionario justificó la decisión en el contexto del conflicto militar con Washington y la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrida tras bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel a finales de febrero.

Donyamali fue categórico al explicar la postura oficial de Teherán. “Teniendo en cuenta que este régimen corrupto asesinó a nuestro líder, bajo ninguna circunstancia podemos participar en la Copa del Mundo”, declaró el ministro, quien sostuvo que la situación política y militar del país hace inviable la presencia del combinado iraní en el torneo.
La decisión se produce en medio de la escalada del conflicto armado iniciado el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar contra objetivos en territorio iraní, lo que desencadenó una respuesta con misiles y drones por parte de Teherán y abrió un nuevo episodio de tensión en Medio Oriente. En ese contexto, el gobierno iraní sostiene que la muerte de Jamenei y el impacto de los ataques, que según autoridades locales han dejado miles de víctimas, impiden cualquier normalidad institucional o deportiva en el país.
🇮🇷🇲🇽 | Irán agradece a México llamado a la paz; abre puerta a jugar Mundial en territorio mexicano.
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) March 11, 2026
El embajador iraní en México manifestó el deseo de su selección de fútbol por disputar sus partidos de la Copa Mundial 2026 en territorio mexicano.
Abolfazl Pasandideh instó a un… pic.twitter.com/YV5cjbMZE0
Irán había asegurado su clasificación al Mundial y estaba ubicado en el Grupo G del torneo. De acuerdo con el calendario preliminar, debía disputar sus tres partidos de la fase de grupos en territorio estadounidense: dos en Los Ángeles, frente a Bélgica y Nueva Zelanda, y uno en Seattle contra Egipto. La eventual ausencia del equipo asiático impactaría directamente en la organización del certamen, que comenzará el 11 de junio de 2026.
Las autoridades deportivas iraníes ya habían anticipado dudas sobre la participación del equipo nacional desde los primeros días posteriores a los ataques. El presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, advirtió entonces que, tras los bombardeos, resultaba difícil imaginar que el país afrontara con normalidad un torneo que además tendría como sede principal a Estados Unidos.
La FIFA, encabezada por Gianni Infantino, no ha emitido aún una postura definitiva sobre el anuncio del gobierno iraní, aunque el organismo ha seguido de cerca la evolución de la crisis. El reglamento del ente rector del fútbol mundial contempla sanciones económicas y deportivas para las selecciones que se retiren del torneo una vez clasificadas, que pueden incluir multas superiores a los 275 mil euros e incluso la exclusión de futuras competiciones internacionales.

Desde Washington, el presidente estadounidense Donald Trump había asegurado previamente que la selección iraní sería bienvenida en el Mundial pese a las tensiones políticas entre ambos países. Sin embargo, la postura del gobierno de Teherán apunta a un boicot total al evento deportivo, al considerar incompatible competir en un torneo cuya principal sede es el país al que responsabiliza por la muerte de su líder político y religioso.
La posible retirada de Irán abre un nuevo capítulo en la relación entre política internacional y deporte global. El Mundial de 2026, que será el primero con 48 selecciones y que se disputará en tres países anfitriones, enfrenta así una crisis diplomática que podría modificar la composición de los grupos y alterar la planificación del torneo a pocas semanas de su inicio. Mientras la FIFA evalúa escenarios, el conflicto en Medio Oriente amenaza con trasladar sus efectos también al terreno del fútbol internacional.