¡ Última Hora !

Públicidad

El impacto ambiental del derrame tras la explosión de la Refinería Dos Bocas

Una semana después de la fatal explosión que cobró la vida de cinco personas en las inmediaciones de la Refinería Dos Bocas, el municipio de Paraíso, Tabasco, enfrenta una crisis ecológica sin precedentes. El desbordamiento de aguas aceitosas hacia el Río Seco ha provocado la muerte masiva de especies, la restricción de la navegación y una parálisis económica que asfixia a las comunidades pesqueras locales.
Facebook
X
WhatsApp
Telegram
Email

Comparte esta noticia...

Lo que comenzó como una alerta por lluvias torrenciales el pasado 17 de marzo de 2026 derivó en una catástrofe humana y ambiental de dimensiones aún incalculables. De acuerdo con los reportes oficiales de Petróleos Mexicanos (Pemex), las intensas precipitaciones provocaron el desbordamiento de los sistemas de drenaje y cárcamos de la Refinería Olmeca (Dos Bocas), liberando una mezcla de lodos y residuos de hidrocarburos hacia el exterior de la barda perimetral.

Esta acumulación de material inflamable en una vialidad federal aledaña entró en contacto con una fuente de ignición, generando una explosión masiva. El siniestro dejó un saldo trágico de cinco personas fallecidas: una trabajadora de la planta y cuatro empleados de una compañía externa que transitaban por la zona en un vehículo particular. Aunque la paraestatal aseguró inicialmente que el incidente estaba “controlado” y que no había daños estructurales en la planta, la verdadera magnitud del desastre comenzó a flotar, literalmente, en las aguas del Río Seco.

A partir del 19 de marzo, habitantes de las comunidades de Villa Puerto Ceiba y El Bellote denunciaron la aparición de una densa mancha negra que se extendía por kilómetros sobre el cauce del río. La “mancha aceitosa”, arrastrada por la corriente desde el área de la refinería, ha cubierto las raíces de los manglares y ha provocado una mortandad visible de peces, jaibas y reptiles, especies que representan el equilibrio biológico de la región.

La Secretaría de Marina (SEMAR), a través de la Capitanía de Puerto Regional, emitió un aviso urgente prohibiendo la navegación y cualquier actividad de pesca recreativa o comercial en el perímetro afectado. Esta medida busca evitar que el movimiento de las hélices de las embarcaciones disperse aún más el contaminante hacia los cuerpos lagunares interconectados, aunque para muchos pescadores, el daño ya es irreversible.

El sistema lagunar de Mecoacán, el principal productor de ostión en México, se encuentra hoy bajo asedio. La filtración de estos hidrocarburos provenientes del Río Seco ha alcanzado los bancos de cultivo de moluscos. El problema principal en esta zona no es solo la mortandad inmediata, sino la bioacumulación.

Los restauranteros de la zona gastronómica de El Bellote reportan una caída del 100% en sus ventas. El temor de los locatarios es el “estigma del petróleo”: una vez que el consumidor asocia el producto de una región con un derrame químico, recuperar la confianza del mercado es una tarea de años.

Más de 2,000 familias de pescadores se encuentran actualmente sin ingresos, con sus redes, pangas y artes de pesca impregnadas de crudo, lo que inutiliza sus herramientas de trabajo diarias. La exigencia hacia Pemex es clara: no basta con limpiar la superficie; se requiere una remediación profunda del fondo lagunar y una indemnización justa por el lucro cesante de miles de trabajadores.

La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) han iniciado inspecciones para determinar la responsabilidad jurídica de Pemex y las empresas contratistas involucradas en el manejo de los cárcamos. Mientras la administración federal sostiene que la refinería opera “al 100%”, la realidad en las comunidades de Paraíso es de una parálisis total, con el agua teñida de negro y un aire cargado de vapores tóxicos que ya empiezan a causar estragos en la salud respiratoria de los pobladores.

Públicidad

Noticias Relacionadas

La propuesta de Lula abre la puerta a una posible alianza energética de gran escala en América Latina, cuyo desarrollo dependerá de las negociaciones futuras y de las condiciones del entorno económico
La muerte de trabajadores tras el incendio registrado en la refinería Olmeca de Dos Bocas, en Tabasco, ha abierto un nuevo frente de cuestionamientos contra Petróleos Mexicanos, luego de que familiares de una de las víctimas acusaran directamente a la empresa productiva del Estado de actuar con negligencia
El objetivo del organismo será analizar el panorama de la industria energética y emitir recomendaciones estratégicas para apoyar la toma de decisiones de la empresa estatal.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Públicidad