El excandidato presidencial y figura histórica del Partido Acción Nacional, Diego Fernández de Cevallos, lanzó una severa crítica contra la presidenta Claudia Sheinbaum a través de su más reciente columna publicada en el diario Milenio, donde cuestiona tanto el tono del discurso gubernamental como el manejo político de la disidencia en el país.
En el texto, el también abogado sostiene que la unidad nacional resulta inviable mientras, desde la máxima tribuna del país, se descalifique a quienes expresan posturas contrarias al gobierno federal. Fernández de Cevallos acusa a la mandataria de utilizar recursos institucionales para “injuriar, calumniar y deshonrar” a voces críticas, en lo que describe como una estrategia que profundiza la división política en México.
El panista recurre incluso a una comparación literaria al señalar que el proceder de la presidenta es “idéntico al de Tartufo”, personaje que simboliza la hipocresía en la obra clásica de Molière, para subrayar lo que considera una incongruencia entre el discurso público y las acciones del gobierno. En ese sentido, advierte que un gobernante que no respeta a los ciudadanos difícilmente puede exigir respeto, independientemente de su investidura o de argumentos relacionados con el género.

A lo largo de su columna, Fernández de Cevallos también acusa a la presidenta de descalificar sistemáticamente a los disidentes al etiquetarlos como “traidores” o “corruptos”, mientras —afirma— se protege políticamente a figuras del actual movimiento en el poder, incluyendo al expresidente Andrés Manuel López Obrador. Según su planteamiento, esta dinámica genera un doble rasero que debilita la credibilidad institucional.
El exsenador retoma además el debate reciente en torno a la política exterior mexicana, particularmente las críticas a la denominada “ayuda humanitaria” a Cuba. De acuerdo con su texto, bastaron cuestionamientos a esta política para que, desde el Ejecutivo, se estableciera una narrativa que divide a la sociedad entre “mezquinos” y “fraternos”, lo que, en su opinión, inhibe el debate democrático.
En otro apartado, el político hace referencia a presuntos casos de corrupción en diversas instituciones públicas durante el sexenio anterior, entre ellas el Instituto Mexicano del Seguro Social, Segalmex y Petróleos Mexicanos, así como proyectos emblemáticos de infraestructura. A partir de ello, cuestiona declaraciones de la presidenta en las que defendió la integridad del gobierno de su antecesor, al sostener que no hubo corrupción generalizada y que, en los casos detectados, no existe impunidad.En otro apartado, el político hace referencia a presuntos casos de corrupción en diversas instituciones públicas durante el sexenio anterior, entre ellas el Instituto Mexicano del Seguro Social, Segalmex y Petróleos Mexicanos, así como proyectos emblemáticos de infraestructura. A partir de ello, cuestiona declaraciones de la presidenta en las que defendió la integridad del gobierno de su antecesor, al sostener que no hubo corrupción generalizada y que, en los casos detectados, no existe impunidad.

Fernández de Cevallos también pone énfasis en el nivel de endeudamiento público como fuente de financiamiento de programas sociales y obras prioritarias, señalando que esto compromete a futuras generaciones. Asimismo, menciona evaluaciones de organismos internacionales como Transparencia Internacional para respaldar su argumento sobre la percepción de corrupción en el país.
El texto cierra con una crítica de fondo al ejercicio del poder y a la ética pública, en la que el panista advierte que la falta de congruencia moral en un gobernante tiene consecuencias profundas para la vida institucional del país. Sus declaraciones se suman a un clima político marcado por la confrontación discursiva entre figuras de oposición y el gobierno federal, en un contexto donde el debate público continúa polarizándose en torno a la conducción del país.