El líder espiritual tibetano Dalai Lama expresó este 31 de marzo de 2026 su respaldo al mensaje de paz emitido por el pontífice Papa León XIV durante la misa de Domingo de Ramos, en un posicionamiento público en el que subrayó la urgencia de poner fin a los conflictos armados mediante el diálogo y la diplomacia.
En su mensaje, el Dalai Lama afirmó que apoya “de todo corazón” el llamado del Papa a deponer las armas y renunciar a la violencia, al considerar que dicho pronunciamiento refleja la esencia compartida por las principales tradiciones religiosas del mundo. Señaló que valores como el amor, la compasión, la tolerancia y la autodisciplina constituyen principios comunes tanto en el cristianismo como en el budismo, el islam, el hinduismo y el judaísmo.

El líder budista sostuvo que la violencia no tiene cabida real en las enseñanzas espirituales y advirtió que la historia ha demostrado reiteradamente que el uso de la fuerza solo genera más violencia, sin ofrecer bases duraderas para la paz. En ese sentido, insistió en que las soluciones a los conflictos actuales deben construirse a partir del entendimiento mutuo.
En referencia explícita a los conflictos internacionales en curso, mencionó la situación en Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania, al señalar que cualquier resolución duradera debe estar fundamentada en el diálogo, la diplomacia y el respeto recíproco. Subrayó que este enfoque debe partir de la convicción de que, en un nivel profundo, todos los seres humanos comparten una misma condición.
El pronunciamiento del Dalai Lama se produce en un contexto de persistentes tensiones geopolíticas y múltiples llamados internacionales a un cese de hostilidades en distintas regiones del mundo. Su respaldo al mensaje del Papa León XIV refuerza una coincidencia interreligiosa en favor de la paz, en momentos en que líderes espirituales buscan incidir en la agenda global a través de exhortos éticos frente a la violencia.
Finalmente, el Dalai Lama hizo un llamado a la oración y a la acción para que los conflictos y la violencia concluyan en el corto plazo, reiterando su postura histórica en favor de la no violencia como vía para la resolución de disputas internacionales.
