La noche del 13 de abril de 2026 quedará grabada con letras doradas en los anales del baloncesto mexicano y latinoamericano. En una ceremonia cargada de emotividad y expectación en la WNBA, Gabriela Jáquez vio cristalizado el sueño de toda una vida al ser seleccionada con el pick número 5 global por la histórica franquicia de las Chicago Sky. Con lágrimas en los ojos, visiblemente emocionada, y recibiendo el jersey número 26 que defenderá en la duela profesional, la joven alero reafirmó que el talento con sangre mexicana sigue conquistando los escenarios más exigentes del deporte mundial. Su llegada a la máxima categoría no es un producto de la casualidad o la suerte, sino el resultado de una ética de trabajo incansable, un desarrollo físico sostenido y una mentalidad competitiva forjada desde el hogar.
Para dimensionar correctamente la magnitud del fenómeno deportivo de Gabriela, es necesario remontarse a sus raíces en Camarillo, California. Proveniente de una familia donde el baloncesto se respira a diario, es hija de Angela y Jaime Jáquez Sr., ambos con sólida experiencia en el circuito universitario. Su herencia mexicana, heredada de su abuelo paterno, ha sido un estandarte inquebrantable que tanto ella como su hermano mayor, Jaime Jáquez Jr. —actual figura consolidada del Miami Heat en la NBA— han portado con inmenso orgullo. Durante su etapa formativa en Adolfo Camarillo High School, Gabriela demostró ser una atleta polivalente (destacando incluso en el sóftbol), pero fue en las duelas donde dictó sentencia. Su dominio absoluto la llevó a ser nombrada McDonald’s All-American en 2022 y co-MVP del certamen, dejando claro al país entero que su futuro estaba destinado a la grandeza.
Su reclutamiento por las emblemáticas Bruins de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) marcó el inicio de una etapa de maduración vital. Desde su llegada al equipo en 2022, Gabriela no exigió el protagonismo absoluto de inmediato, sino que se ganó la titularidad y los minutos en la rotación a base de una intensidad defensiva feroz y una energía desbordante para recuperar rebotes. Su progresión técnica fue exponencial. Sin embargo, fue en esta recién concluida campaña colegial de 2025-2026 donde Jáquez se transformó en una auténtica líder y figura indiscutible. Promediando 13.5 puntos, 5.5 rebotes y superando un letal 39% de efectividad en tiros de tres puntos, se convirtió en el motor del esquema californiano. El clímax de su paso universitario se dio apenas días antes del draft, cuando su desempeño fue crucial para que UCLA se coronara en la cima de la NCAA, devolviéndole a la institución un campeonato nacional que se les había negado desde hace más de cuatro décadas (1978).
El salto al profesionalismo con las Chicago Sky representa un encaje deportivo inmejorable. La franquicia de Illinois, campeona en 2021, buscaba con urgencia una jugadora exterior versátil capaz de abrir la cancha con un tiro exterior fiable, defender perfiles múltiples y aportar una dosis de garra ganadora. Al seleccionar a Jáquez, Chicago obtiene no solo a una atleta de alto calibre, sino a una figura con el carisma necesario para conectar profundamente con la vasta comunidad mexicana que reside en la “Ciudad de los Vientos”. La narrativa es perfecta: con la firma de su primer contrato, los Jáquez hacen historia como la primera pareja de hermanos mexicanos en competir de manera simultánea en la NBA y la WNBA.
Jaime Jaquez Jr. sends a message to his little sister Gabriela Jaquez ahead of her National Championship game 💙 pic.twitter.com/eRm7RvtJlS
— WNBA (@WNBA) April 5, 2026
Aunque los titulares de los medios y la afición se apresuraron a celebrar la llegada de Gabriela Jáquez a las Chicago Sky catalogándola inmediatamente como la “primera mexicana” elegida en la primera ronda del draft, el rigor periodístico nos obliga a recordar que este hito histórico le pertenece legítimamente a Lou Lopez Sénéchal, nacida en Guadalajara, Jalisco, quien fue drafteada en la misma quinta posición global por las Dallas Wings en 2023. Esta confusión mediática —nacida de un genuino entusiasmo por abrazar y “adoptar” a una talentosa atleta mexicoamericana de tercera generación y representante de la Selección Mexicana— no le resta en absoluto ningún mérito al extraordinario logro de Gabriela. Por el contrario, este debate evidencia la urgencia de no borrar la historia de una verdadera pionera tapatía en el afán de generar impacto viral, demostrando fehacientemente que en la rica historia del baloncesto femenil hay espacio de sobra para aplaudir con exactitud a ambas estrellas.
WELCOME TO THE CHI, GABRIELA! 🤩 pic.twitter.com/KchPIebaUY
— Chicago Sky (@chicagosky) April 13, 2026
El horizonte competitivo para Gabriela Jáquez es deslumbrante. Las expectativas sobre su temporada de novata en Chicago son altas, pero ha demostrado repetidamente poseer la resiliencia necesaria para crecer bajo presión. Su incursión en la WNBA trasciende la estadística; es una fuente de inspiración directa para las nuevas generaciones de niñas en México y Estados Unidos que, a partir de hoy, ven en el jersey número 26 de las Sky un reflejo de su propia identidad y sueños.