En medio de un clima geopolítico y económico de alta prioridad para Norteamérica, los gobiernos de Estados Unidos y México reafirmaron este martes 14 de abril de 2026 su compromiso de cooperación bilateral.
El encuentro de alto nivel, encabezado por el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y el secretario de Hacienda de México, Édgar Amador Zamora, tuvo lugar en las instalaciones del Departamento del Tesoro estadounidense, sentando las bases para lo que ambas administraciones consideran temas de “seguridad nacional y económica”.

El comunicado oficial publicado por el Tesoro estadounidense detalla que la cumbre giró en torno a tres ejes fundamentales que definirán la relación entre ambas potencias en los próximos años: el suministro de insumos tecnológicos, el libre comercio regional y el combate frontal a las redes financieras del narcotráfico.
Uno de los puntos centrales del diálogo fue el avance en el Plan de Acción Conjunto EE. UU.-México sobre Minerales Críticos (U.S.-Mexico Action Plan on Critical Minerals). Esta iniciativa responde a la necesidad imperante de Washington y sus aliados por diversificar las cadenas de suministro globales y reducir la vulnerabilidad y dependencia hacia mercados asiáticos, particularmente China, en la obtención de elementos como el litio, el cobalto, el antimonio y las tierras raras.
Yesterday, I met with UAE Minister of State for Financial Affairs H.E. Mohamed bin Hadi Al Hussaini to discuss ongoing economic and financial cooperation between the United States and the United Arab Emirates.
— Treasury Secretary Scott Bessent (@SecScottBessent) April 15, 2026
We exchanged views on regional economic developments and reaffirmed… pic.twitter.com/gZ5Zidl7cA
Estados Unidos busca que Norteamérica se convierta en un bloque autónomo en la producción de componentes clave para baterías de vehículos eléctricos, semiconductores y tecnología militar.
Como socio estratégico indispensable, México no solo aporta la prospección de yacimientos geológicos, sino también una infraestructura de manufactura que es vital para la consolidación del nearshoring (relocalización de cadenas de suministro).
Ambos secretarios evaluaron los progresos para identificar proyectos viables, fijar estándares regulatorios compartidos y establecer mecanismos de respuesta rápida que prevengan futuras crisis de desabasto en el sector tecnológico e industrial.
Otro de los temas cruciales abordados durante la sesión de trabajo fue la preparación para la primera revisión oficial del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC o USMCA por sus siglas en inglés), un proceso legal estipulado para arrancar este mismo año, 2026.
Los titulares de finanzas discutieron las perspectivas económicas del bloque y la importancia de mantener alineadas las políticas fiscales y monetarias. La meta compartida es garantizar un clima de certidumbre para los inversionistas antes de que se abran las mesas de revisión del tratado, evitando con ello volatilidades en los mercados cambiarios y fortaleciendo a la región frente a presiones competitivas globales.
Finalmente, la seguridad hemisférica ocupó una porción sustancial de la agenda. El secretario Scott Bessent fue categórico al instar a su homólogo Édgar Amador Zamora y a todo el equipo de la Secretaría de Hacienda a “seguir colaborando estrechamente con el Tesoro en la lucha contra el narcotráfico y en sus prioridades compartidas en materia de financiamiento ilícito”.
Esta directriz reafirma la agresiva estrategia de “asfixia financiera” impulsada por Washington. El objetivo principal es que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en México y la Red de Control de Delitos Financieros de EE. UU. (FinCEN) actúen de manera coordinada y expedita para detectar, congelar e interrumpir el flujo de capitales transfronterizos que alimentan a los cárteles de la droga. La advertencia es clara: el combate efectivo al crimen organizado transnacional no se mide únicamente en operativos de seguridad física, sino en la capacidad y voluntad de ambos Estados para bloquear herméticamente el lavado de dinero dentro del sistema financiero formal.
La reunión concluyó confirmando que el diálogo económico y de seguridad entre Washington y la Ciudad de México es estructurado y constante, consolidando una diplomacia financiera que busca proteger los intereses mutuos frente a los retos del siglo XXI.