El cierre del pasado lunes 20 de abril no fue una decisión arbitraria, sino una respuesta necesaria ante un evento de seguridad crítica. Según informes preliminares proporcionados por las autoridades del INAH y la Secretaría de Seguridad del Estado de México, el incidente ocurrió en las primeras horas de la madrugada, cuando un grupo de personas logró vulnerar los cercos perimetrales del sector norte, específicamente en las inmediaciones de la Pirámide de la Luna.
El suceso consistió en una incursión no autorizada que resultó en daños menores a la estructura superficial de ciertos muros, así como una alteración de los sistemas de videovigilancia en esa área específica. Aunque no se reportaron afectaciones irreversibles a la arquitectura monumental, la gravedad del acto residió en la exposición de una zona de alta fragilidad histórica ante la falta de supervisión. La rápida intervención del personal de seguridad interna evitó una escalada mayor, pero obligó a las autoridades a dictar un cierre total para proteger la integridad del resto del sitio y facilitar el trabajo de los peritos.
Estado de las investigaciones
Actualmente, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) mantiene una carpeta de investigación activa bajo la carátula de “atentado contra el patrimonio cultural y daño a la propiedad federal”. Las autoridades han confirmado que los equipos de peritaje del INAH, en colaboración con especialistas en restauración, continúan trabajando en la zona restringida para documentar con precisión el alcance de los daños materiales.
Se ha informado que la revisión de las grabaciones del C5, así como de los sistemas de cámaras de circuito cerrado del propio complejo, ha permitido identificar patrones de movimiento que están siendo utilizados para trazar la ruta de los implicados. Fuentes cercanas a la investigación señalan que no se descarta ninguna línea de investigación, desde el vandalismo espontáneo hasta un posible intento de extracción de materiales arqueológicos, por lo que el análisis de las muestras encontradas en el sitio es la prioridad absoluta en las próximas 48 horas.
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En seguimiento a los lamentables hechos ocurridos en la zona Arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México.
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¿Por qué se tomó la decisión de abrir?
La decisión de reabrir el complejo arqueológico este miércoles se fundamenta en un análisis de riesgo diferenciado. Tras concluir la evaluación de las zonas sur y central del recinto, el INAH determinó que el área de la Calzada de los Muertos y la Pirámide del Sol no presentan ninguna vulnerabilidad tras el evento del lunes.
¡La Zona Arqueológica de Teotihuacan ya está abierta al público!
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El sitio opera con protocolos de seguridad reforzados, en coordinación con la Guardia Nacional y autoridades de los tres órdenes de gobierno. pic.twitter.com/Jor6ASIEFI
La reapertura se ha condicionado a un esquema de “acceso controlado”. Esto significa que, si bien el flujo turístico se ha reanudado para fomentar la reactivación económica local, se ha establecido un cordón sanitario y de vigilancia permanente alrededor de la Pirámide de la Luna. La presencia de elementos de la Guardia Nacional y de seguridad especializada del INAH dentro del sitio es ahora una medida permanente, no solo temporal, hasta que se garanticen las condiciones de seguridad integral. Abrir las puertas, según comunicaron las autoridades, es también un ejercicio de resiliencia: la Ciudad de los Dioses no puede permanecer cerrada al mundo, pero su preservación es la prioridad innegociable bajo la cual se rige esta nueva etapa operativa.
Se recomienda a todos los visitantes mantener la disposición de colaborar con el personal de seguridad, ya que la cooperación ciudadana es fundamental para evitar nuevas alteraciones en este sitio de valor universal incalculable.