Un análisis sustentado en datos satelitales de Global Forest Watch y en padrones de beneficiarios del programa federal Sembrando Vida documentó que, durante 2019, primer año de implementación, se registró una pérdida de cobertura forestal estimada en 72 830 hectáreas en zonas donde operó esta política pública, lo que abre un debate sobre sus efectos ambientales y el diseño de sus incentivos.
El estudio, elaborado por especialistas del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), identificó que esta pérdida equivale a alrededor del 11 por ciento de la superficie atendida por el programa en ese periodo y se concentró principalmente en entidades del sureste mexicano, con Chiapas a la cabeza con 22 424 hectáreas, seguido de Tabasco con 13 390 y Veracruz con 13 121 hectáreas.
En su viaje a Barcelona la Presidenta propuso un programa de reforestación a nivel global.
— MarthaLuz (@MarthaluzCadena) April 21, 2026
Pero la selva maya ha sido devastada con la tala de millones de árboles.
Y no sólo eso, de 2018 a 2024 México presentó el mayor índice de pérdida de cobertura arbórea.
¿Reforestación? pic.twitter.com/A98jEUHyBT
La investigación se apoyó en el monitoreo satelital de Global Forest Watch, una plataforma internacional que integra datos de pérdida de cobertura arbórea a partir de imágenes de alta resolución, y comparó las tendencias de deforestación previas con las registradas en 2019 en municipios donde se implementó Sembrando Vida. A partir de ese contraste, los especialistas detectaron un incremento atípico en la pérdida de vegetación forestal respecto a años anteriores.
De acuerdo con los hallazgos, uno de los factores que pudo incidir en este fenómeno fue el diseño operativo del programa, que otorga apoyos económicos a productores que acrediten la disponibilidad de parcelas para establecer sistemas agroforestales. Bajo este esquema, se identificaron casos en los que propietarios habrían desmontado o reducido cobertura vegetal preexistente para cumplir con los requisitos de elegibilidad y acceder al subsidio.
Más dinero para la dictadura Cubana, ahora con "Sembrando Vida" casi 1,500 millones de pesos,¿Quién voto para aprobar que @Claudiashein regalara el patrimonio de los mexicanos al tirano @DiazCanelB? pic.twitter.com/HlQOvMBLQ7
— Guacamaya Leaks (@GuacamayanLeaks) April 3, 2026
No obstante, el propio WRI ha matizado que la pérdida de cobertura forestal detectada no puede atribuirse de manera exclusiva al programa, ya que responde a múltiples dinámicas territoriales. Especialistas del organismo han subrayado que existe una diferencia técnica entre deforestación —que implica un cambio definitivo de uso de suelo— y pérdida de cobertura arbórea, la cual puede incluir degradación parcial o remoción de vegetación secundaria dentro de parcelas productivas.
Sembrando Vida, considerado uno de los programas prioritarios del gobierno federal, fue diseñado con un doble objetivo: combatir la pobreza rural mediante transferencias directas y contribuir a la reforestación y captura de carbono a través de sistemas agroforestales. En 2019 contó con un presupuesto cercano a 15 mil millones de pesos y una cobertura que alcanzó a cientos de miles de productores en distintas regiones del país.
DEFORESTACIÓN Y DEBILITAMIENTO DE LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA: CONSECUENCIAS DE SEMBRANDO VIDA
— José Díaz (@JJDiazMachuca) November 18, 2024
La presidentA @Claudiashein haciendo el ridículo.
📍En 2 años, 50% de los árboles de Sembrando Vida ya se secaron: CIOAC
📍La ambientalista de las estufas de leña, Claudia Sheinbaum,… pic.twitter.com/Mc4TDmP1iB
El contraste entre los objetivos ambientales del programa y los efectos detectados en su primer año ha sido objeto de análisis en distintos espacios académicos y de política pública. Mientras algunos estudios advierten que los incentivos económicos iniciales pudieron generar presiones sobre ecosistemas forestales, otros señalan que, a largo plazo, el establecimiento y maduración de sistemas agroforestales podría traducirse en beneficios climáticos y recuperación de cobertura vegetal si se mantienen las plantaciones.
La evidencia disponible coloca en el centro del debate la necesidad de ajustar mecanismos de implementación y supervisión para evitar efectos no deseados en territorios con alta biodiversidad, particularmente en regiones del sureste donde convergen condiciones de pobreza rural y alta presión sobre los recursos naturales.