A menos de tres semanas del arranque del Mundial de 2026, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) volvió a imponer una sanción a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) por la persistencia del grito homofóbico en partidos de la Selección Mexicana. La medida se hizo visible la noche de este viernes durante el encuentro amistoso entre México y Ghana en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, donde diversas zonas del inmueble permanecieron bloqueadas y cubiertas, situación que generó dudas entre los asistentes y usuarios en redes sociales.
La FMF confirmó que el cierre parcial del aforo obedeció a una resolución de la Comisión Disciplinaria de FIFA derivada de conductas discriminatorias registradas en encuentros previos del representativo nacional. De acuerdo con el organismo, los hechos ocurrieron durante el partido disputado el 14 de octubre de 2025 ante Ecuador en Guadalajara y nuevamente el 18 de noviembre del mismo año frente a Paraguay en San Antonio, Texas, cuando aficionados mexicanos reincidieron en el polémico grito que durante años ha provocado multas, advertencias y castigos contra el futbol mexicano.
En un comunicado oficial, la Federación Mexicana detalló que “la Comisión Disciplinaria de FIFA notificó a la Federación Mexicana de Futbol la imposición de una sanción consistente en el cierre parcial de aforo del Estadio Cuauhtémoc para el encuentro entre México y Ghana, a celebrarse este 22 de mayo, derivado del grito discriminatorio registrado durante los partidos de la Selección Nacional de México ante Ecuador y Paraguay”. Asimismo, explicó que algunas zonas del estadio fueron bloqueadas para la venta al público conforme a las disposiciones establecidas tanto por FIFA como por las autoridades operativas del inmueble.
La imagen de sectores completos cubiertos y sin aficionados contrastó con la expectativa generada alrededor del encuentro amistoso, que forma parte de la preparación rumbo a la Copa del Mundo de 2026, torneo que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá. La sanción adquiere especial relevancia debido a que el país se encuentra bajo observación internacional por parte de FIFA a causa de la reiterada presencia de expresiones discriminatorias en los estadios, pese a múltiples campañas de prevención implementadas en los últimos años.
El castigo también evidenció la preocupación de los organismos rectores del futbol internacional respecto al ambiente que podría presentarse durante la próxima justa mundialista. FIFA ha mantenido una política de tolerancia cero frente a actos considerados discriminatorios, particularmente después de endurecer su reglamento disciplinario y promover campañas globales contra la violencia, el racismo y la homofobia en el deporte.
La sanción al Estadio Cuauhtémoc se anunció apenas un día después de que la propia FMF lanzara la campaña “La ola sí, el grito no”, iniciativa con la que busca concientizar a la afición para abandonar definitivamente la expresión que ha derivado en multas económicas, advertencias formales y cierres parciales de estadios. La estrategia incluyó mensajes en redes sociales, difusión en pantallas de los inmuebles y llamados directos a los seguidores de la Selección Nacional para evitar conductas que comprometan la imagen del futbol mexicano.
El problema del grito homofóbico ha acompañado a la Selección Mexicana desde hace más de una década. Aunque en distintos momentos las autoridades deportivas implementaron protocolos de advertencia, suspensión temporal de partidos y campañas educativas, los episodios continuaron registrándose tanto en territorio nacional como en encuentros celebrados en Estados Unidos, donde la afición mexicana suele tener una presencia masiva.

En los últimos años, FIFA ha impuesto sanciones económicas millonarias y restricciones de aforo a la FMF por reincidencia. Incluso, durante el proceso rumbo al Mundial de Qatar 2022, México tuvo que disputar partidos de eliminatoria con aforo reducido debido a castigos similares. La persistencia del problema ha colocado a la federación bajo presión constante, particularmente ahora que el país se prepara para ser una de las sedes principales de la Copa del Mundo de 2026.
La decisión de cerrar parcialmente el Estadio Cuauhtémoc también tuvo impacto operativo y comercial, ya que algunas localidades quedaron inutilizadas para el público, reduciendo la capacidad del inmueble en uno de los encuentros más relevantes de preparación de la Selección Mexicana en este año. Pese a ello, las autoridades deportivas optaron por acatar la resolución sin presentar objeciones públicas.
La FMF reiteró que continuará trabajando en campañas de sensibilización y en mecanismos de prevención para erradicar cualquier conducta discriminatoria dentro de los estadios. Sin embargo, la reincidencia de estos episodios demuestra que los esfuerzos institucionales no han logrado eliminar por completo una práctica que sigue generando consecuencias deportivas y económicas para el futbol mexicano justo en la antesala de la mayor vitrina internacional que tendrá el país en décadas.