La decisión de la FIFA de permitir que el delantero estadounidense Folarin Balogun pueda disputar el siguiente partido del Mundial 2026 ha generado una fuerte controversia internacional. La polémica estalló después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara públicamente que solicitó al organismo revisar la tarjeta roja mostrada al atacante durante el encuentro frente a Bélgica, lo que abrió un debate sobre la independencia de las decisiones disciplinarias en el futbol.
Aunque la FIFA sostiene que la sanción no fue anulada sino suspendida por un año mediante una resolución adoptada por su Comisión de Disciplina, las declaraciones de Trump y el cambio en la situación deportiva de Balogun provocaron cuestionamientos de federaciones, exdirigentes y especialistas, quienes consideran que el episodio afecta la credibilidad del máximo organismo del futbol mundial.
Donald Trump presume haber intervenido en el caso Balogun
Durante una comparecencia ante periodistas en la Casa Blanca, Donald Trump aseguró que pidió a la FIFA revisar la expulsión de Folarin Balogun al considerar que la acción sancionada no ameritaba una tarjeta roja.
“Entiendo los deportes muy bien. Y eso no fue una falta, incluso ni siquiera una infracción”, declaró el mandatario estadounidense. También afirmó que, tras conocer que la expulsión impediría al jugador disputar el siguiente encuentro, solicitó formalmente una revisión de la decisión.
Además, Trump puso en duda el criterio del árbitro brasileño Raphael Claus al hacer referencia a su “pasado”, comentarios que alimentaron la controversia alrededor del proceso disciplinario.
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— La Catrina Norteña (@catrina_nortena) July 6, 2026
🚨 CONFIRMACIÓN BOMBA: Trump afirma que fue él quien personalmente habló con la FIFA
Para que "revisaran" la roja a su delantero Balogun porque es su mejor jugador y le parecía injusto que no pudiera jugar el próximo juego.
Por favor compartan como Trump e… pic.twitter.com/bLdG1Pq0j7
FIFA defiende la autonomía de su Comisión de Disciplina
Ante la ola de críticas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la actuación del organismo y aseguró que las decisiones disciplinarias corresponden exclusivamente a la Comisión de Disciplina.
Infantino reconoció haber conversado con Trump, como lo hace habitualmente con otros jefes de Estado, pero negó que dicha comunicación influyera en la resolución que permitió a Balogun disputar el siguiente partido.
Según explicó, la sanción no fue revocada, sino suspendida por un periodo de un año, lo que habilita al delantero estadounidense para continuar en el torneo.
UEFA cuestiona la decisión de la FIFA
La resolución provocó una rápida reacción de la UEFA, que expresó públicamente su desacuerdo con la actuación del organismo rector del futbol mundial.
En un comunicado, la confederación europea calificó la decisión como “inédita, incomprensible e injustificable” y sostuvo que la FIFA cruzó “una línea roja” al modificar una sanción disciplinaria en medio de una competencia oficial.
Las críticas se suman a las dudas expresadas por diversos analistas deportivos sobre la consistencia en la aplicación del reglamento.
🇺🇸 | MUNDIAL 2026: Diario El Mundo: "En realidad, las llamadas de teléfono, hasta tres en los últimos días según la prensa estadounidense, fueron sólo la punta del iceberg. Hubo una labor de estado recurriendo a abogados, expertos, mediadores y ministros. El que dio la alarma fue… pic.twitter.com/vFe0k8S62f
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) July 6, 2026
Joseph Blatter también critica a Gianni Infantino
Las reacciones no se limitaron a las federaciones. El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, también cuestionó la actuación de su sucesor.
A través de sus redes sociales, Blatter sostuvo que el reglamento deportivo no puede modificarse por una llamada telefónica y advirtió que “el futbol nunca debe convertirse en un patio de recreo para el poder político”.
Sus declaraciones cobraron relevancia por provenir de quien dirigió la FIFA durante casi dos décadas, antes de abandonar el cargo tras los escándalos de corrupción relacionados con la asignación de las Copas del Mundo de 2018 y 2022.
La política y el futbol: una relación con antecedentes históricos
El debate sobre la influencia política en el futbol no es nuevo. Uno de los casos más citados ocurrió durante la Copa del Mundo de Italia 1934, cuando el régimen fascista de Benito Mussolini utilizó el torneo como herramienta de propaganda.
Diversos testimonios históricos relatan que jugadores y cuerpo técnico de la selección italiana recibieron mensajes intimidatorios antes de la final contra Checoslovaquia, encuentro que terminó con el título para los anfitriones en medio de fuertes cuestionamientos.
Otro episodio ampliamente documentado corresponde al Mundial de Argentina 1978, organizado durante la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla.
Las sospechas sobre el triunfo argentino por 6-0 frente a Perú, resultado que permitió al conjunto albiceleste avanzar a la final, permanecen como uno de los capítulos más controvertidos en la historia de los Mundiales.
Investigaciones periodísticas y obras como Fuimos campeones, del periodista Ricardo Gotta, reconstruyen la visita de Videla y del entonces secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger al vestidor peruano antes del partido, un hecho que alimentó las dudas sobre posibles presiones políticas.
La FIFA también enfrentó una polémica similar durante el Mundial de Chile 1962, cuando levantó la suspensión del brasileño Garrincha tras su expulsión en las semifinales.
En aquella ocasión, el organismo argumentó que el árbitro central no había observado directamente la agresión y que el juez asistente, quien había reportado la infracción, ya había abandonado el país. La resolución permitió que Garrincha disputara la final, una decisión que continúa siendo objeto de debate décadas después.
El caso Balogun genera nuevas exigencias de otras selecciones
La decisión favorable a Balogun ha abierto la puerta a nuevas reclamaciones. En el Reino Unido, diversos políticos y sectores del futbol han solicitado que la FIFA actúe con el mismo criterio respecto al defensor inglés Jarrell Quansah, expulsado durante el partido frente a México.
Aunque reconocen que la tarjeta roja fue correctamente aplicada, sostienen que, si el organismo decidió flexibilizar la sanción del delantero estadounidense, debería mantener un criterio uniforme para casos similares.