La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, habría aceptado reunirse con representantes del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en Panamá, en un encuentro planteado como una reunión en “territorio neutral” para evitar posibles filtraciones, de acuerdo con un nuevo audio difundido por el periodista Héctor de Mauleón.
La grabación, publicada este 16 de julio de 2026, se suma a una serie de audios relacionados con los acercamientos que la mandataria estatal habría buscado o mantenido con personas que se presentaron como intermediarias de autoridades estadounidenses, en el contexto de la revocación de su visa y de posibles investigaciones o acusaciones en su contra.
En el nuevo material, según la conversación difundida, se plantea la posibilidad de que el encuentro se realice en Panamá, debido a que se trataría de un país considerado como un espacio neutral para los participantes. El argumento expuesto en la conversación sería evitar que la reunión pudiera filtrarse o generar exposición pública.
Durante el diálogo, Marina del Pilar pregunta si podría acudir acompañada por sus abogados. La conversación también incluye referencias a un eventual seguimiento del encuentro y a la participación de autoridades estadounidenses, entre ellas el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, conocido en Estados Unidos como Homeland Security.
De acuerdo con lo difundido por De Mauleón, a la gobernadora se le habría explicado que el FBI buscaba corroborar su versión de los hechos y que la reunión podría estar relacionada con posibles acusaciones, sanciones o procedimientos que pudieran afectarla. En la conversación también se hace referencia a la posibilidad de recibir ayuda en relación con su visa estadounidense.
El audio aparece en medio de una controversia que comenzó en junio, cuando Héctor de Mauleón difundió una primera grabación en la que se escucha la voz de Marina del Pilar conversando con personas que se presentaban como intermediarias o asesores externos vinculados con agencias estadounidenses. En aquel momento, la gobernadora reconoció que la voz era suya, aunque rechazó que hubiera intentado establecer acuerdos secretos o fuera de los canales institucionales con autoridades de Estados Unidos.
La mandataria sostuvo que había tenido contacto con personas que afirmaban representar a autoridades estadounidenses y que buscó orientación para conocer la situación relacionada con la cancelación de su visa. Sin embargo, posteriormente afirmó que esas personas nunca acreditaron oficialmente que fueran funcionarios o representantes autorizados del gobierno de Estados Unidos.
La versión de la gobernadora también ha sido que el acercamiento se produjo en el contexto de una supuesta trampa política. Marina del Pilar ha señalado que confió de buena fe en su antecesor, el exgobernador Jaime Bonilla, quien le habría ofrecido reunirse con personas que supuestamente tenían vínculos con autoridades estadounidenses para hablar sobre su situación migratoria. La mandataria ha acusado que la conversación privada fue grabada y posteriormente difundida con fines políticos. El entorno de Bonilla ha rechazado esas acusaciones.
Los nuevos audios, sin embargo, vuelven a colocar en el centro de la discusión el contenido de las conversaciones y el alcance de los contactos que la gobernadora habría tenido con quienes se presentaron como intermediarios de agencias estadounidenses. La grabación no acredita por sí misma que las personas que aparecen o son mencionadas tuvieran una representación oficial del FBI, del Departamento de Seguridad Nacional o de cualquier otra dependencia del gobierno de Estados Unidos.
Precisamente, uno de los elementos centrales de la defensa de Marina del Pilar ha sido que nunca recibió una acreditación oficial que permitiera confirmar que sus interlocutores representaban formalmente a las autoridades estadounidenses que mencionaban.
La difusión del nuevo audio ocurre después de que De Mauleón publicara otra grabación en la que, según lo reportado, se escucha a la gobernadora hablar sobre posibles acercamientos con el FBI y sobre la posibilidad de proporcionar información relacionada con asuntos de seguridad. Ese material generó críticas de sectores de la oposición, incluido el Partido Acción Nacional, cuyo dirigente nacional, Jorge Romero Herrera, exigió que la gobernadora solicitara licencia mientras se investigaba el contenido de las grabaciones.
El caso ha adquirido una dimensión política debido a que Marina del Pilar continúa en funciones como gobernadora de Baja California, mientras las grabaciones difundidas han puesto bajo escrutinio sus gestiones para conocer la situación de su visa y las posibles acusaciones que, según las conversaciones, podrían presentarse en su contra.
Hasta ahora, la gobernadora ha sostenido que actuó de buena fe, que buscaba conocer su situación y que fue víctima de una operación política. También ha negado haber establecido acuerdos clandestinos con autoridades extranjeras y ha insistido en que las personas con las que habló nunca demostraron representar oficialmente al gobierno de Estados Unidos.
El nuevo audio, en el que se menciona una posible reunión en Panamá con el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, abre nuevamente interrogantes sobre quiénes eran realmente los interlocutores de la mandataria, qué autoridad tenían para ofrecer gestiones relacionadas con su visa o posibles acusaciones y si el encuentro planteado llegó finalmente a realizarse. Hasta el momento, no existe confirmación pública de que una reunión de esas características haya ocurrido ni de que los interlocutores mencionados en la grabación fueran funcionarios estadounidenses acreditados.
La controversia, por tanto, se mantiene entre dos versiones contrapuestas: la de una gobernadora que afirma haber sido engañada mediante contactos que nunca demostraron representar oficialmente a Estados Unidos y la de las grabaciones difundidas públicamente, en las que se escucha una conversación sobre reuniones, abogados, posibles acusaciones, la visa y un eventual encuentro con agencias estadounidenses en un territorio considerado neutral.