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Revelan nuevo audio de Marina del Pilar: le ofrecen una “última oportunidad” para frenar posibles cargos en EU

Un nuevo audio atribuido a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, vuelve a colocar en el centro de la controversia sus contactos con personas que se presentaron como intermediarios de autoridades estadounidenses. El periodista Gildo Garza difundió el material y sostuvo que en la conversación se plantea a la mandataria la posibilidad de elaborar una “proffer letter”, figura utilizada en el sistema de justicia estadounidense para establecer las condiciones bajo las cuales una persona puede proporcionar información a fiscales durante una investigación
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Un nuevo audio atribuido a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, vuelve a colocar en el centro de la controversia sus contactos con personas que se presentaron como intermediarios de autoridades estadounidenses. El periodista Gildo Garza difundió el material y sostuvo que en la conversación se plantea a la mandataria la posibilidad de elaborar una “proffer letter”, figura utilizada en el sistema de justicia estadounidense para establecer las condiciones bajo las cuales una persona puede proporcionar información a fiscales durante una investigación.

La grabación se suma a una serie de audios difundidos desde junio y julio de 2026, en los que aparece la voz de Ávila Olmeda conversando con personas que, según los propios interlocutores, tendrían vínculos con agencias estadounidenses. La gobernadora ha reconocido que la voz que aparece en las primeras grabaciones es la suya, aunque ha negado haber celebrado acuerdos clandestinos con autoridades de Estados Unidos y ha sostenido que los participantes en esas conversaciones nunca acreditaron formalmente representar a una agencia gubernamental estadounidense.

El nuevo material vuelve a mencionar al abogado estadounidense Michael Nadler, quien previamente fue identificado como representante legal de la mandataria en Estados Unidos. Nadler es un abogado de Miami y exfiscal federal con experiencia en investigaciones relacionadas con corrupción, lavado de dinero y delitos financieros.

De acuerdo con la transcripción difundida junto con el audio, uno de los interlocutores advierte a Ávila Olmeda que las agencias estadounidenses ya no estarían dispuestas a continuar con las conversaciones porque, según su versión, consideraban que habían “perdido el tiempo”. En ese contexto se le plantea una última posibilidad para intentar detener oportunamente posibles cargos o sanciones.

“Esta es la última oportunidad que pueden hacer, porque las agencias ahorita no quieren hablar con usted, porque además ellos dicen que han perdido el tiempo”, se escucha en el material difundido.

El interlocutor agrega que esa sería la única vía para intentar “abrir y frenar los cargos o sanciones a tiempo”, sin precisar en ese momento cuáles serían los delitos atribuidos a la gobernadora.

La conversación adquiere especial relevancia porque la propia mandataria pregunta de manera directa cuáles serían los cargos y por qué delito podrían presentarse. La respuesta que recibe, según la transcripción difundida, es que esa información no puede ser detallada en ese momento y que posteriormente su abogado tendría que intervenir en el proceso.

“Cargos y sanciones, pero ¿por qué delito? ¿Cuál es el delito?”, pregunta la gobernadora.

La respuesta, de acuerdo con el audio atribuido a la conversación, es: “No puedo describirlo”.

El intercambio también hace referencia a Michael Nadler. En la conversación se plantea que el abogado tendría que conocer la situación y participar en las gestiones necesarias para concretar una reunión.

La aparición del nombre de Nadler no es nueva. En una grabación difundida anteriormente, Ávila Olmeda identificó al abogado como su representante legal en Miami. El propio perfil profesional de Nadler muestra experiencia como fiscal federal antes de incorporarse a la práctica privada, particularmente en investigaciones financieras, corrupción internacional y lavado de dinero.

¿Qué es una “proffer letter”?

Uno de los elementos centrales del nuevo audio es la referencia a una “proffer letter”, término que en el contexto jurídico estadounidense puede traducirse como una carta o acuerdo de presentación de información ante fiscales.

No se trata simplemente de una carta para “explicar” una situación. Un proffer agreement establece las condiciones bajo las cuales una persona investigada puede proporcionar información al gobierno. Un documento de este tipo puede contemplar protecciones respecto del uso posterior de las declaraciones realizadas durante la entrevista, aunque esas protecciones son limitadas y dependen de los términos concretos del acuerdo. Un modelo de acuerdo publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos establece expresamente que un proffer no constituye por sí mismo un acuerdo de cooperación, de inmunidad, de no procesamiento ni un acuerdo de culpabilidad.

Por ello, describirlo simplemente como un “acuerdo temporal” puede resultar impreciso. Jurídicamente, su alcance depende de lo que establezca el documento firmado entre la persona y la fiscalía correspondiente.

En la conversación difundida, el interlocutor aparentemente intenta explicar a Ávila Olmeda qué tendría que hacer para que se produzca una reunión y qué podría ofrecer durante ese encuentro. La transcripción presentada señala que se le pregunta qué estaría dispuesta a ofrecer para evitar que el supuesto acuerdo se cierre, mientras se menciona que no necesariamente tendría que explicar inicialmente todos los detalles.

Una controversia que comenzó con la cancelación de su visa

El contexto de las grabaciones se remonta a mayo de 2025, cuando Estados Unidos canceló la visa de Ávila Olmeda y la de su entonces esposo, Carlos Torres Torres. La gobernadora presentó inicialmente el asunto como un procedimiento administrativo y posteriormente explicó que había buscado asesoría jurídica para intentar aclarar o revertir la situación.

En junio de 2026 se difundió una primera grabación en la que se escuchaba a la mandataria hablar con personas que se presentaban como asesores externos del FBI. En ese momento, Ávila Olmeda reconoció que la voz era suya, pero sostuvo que las personas con las que conversó nunca acreditaron oficialmente ser representantes de una agencia estadounidense. También afirmó que la reunión que se planteaba en esas conversaciones finalmente no se concretó.

La polémica escaló en julio, cuando se difundió otra grabación en la que un interlocutor le habla de una “última oportunidad” para intentar evitar posibles cargos y sanciones. En ese material, la mandataria pregunta si existe riesgo de extradición y manifiesta disposición a proporcionar información que pudiera resultar útil para las autoridades estadounidenses. Diversos medios reportaron que en la conversación también se hace referencia a reuniones previas con agencias de seguridad estadounidenses.

El alcance de esas conversaciones ha sido objeto de interpretaciones políticas contrapuestas. Mientras los críticos de la gobernadora consideran que los audios muestran un intento de negociación con autoridades estadounidenses, Ávila Olmeda sostiene que fue víctima de una operación para engañarla y grabarla.

Marina del Pilar sostiene que fue víctima de una “emboscada”

Después de la difusión de las grabaciones, la gobernadora afirmó que las personas con las que habló se presentaron como intermediarios o agentes vinculados con instituciones estadounidenses, pero nunca acreditaron oficialmente esa representación. También aseguró que las conversaciones fueron fragmentos sacados de contexto y que los acercamientos tenían relación con la situación de su visa.

A finales de julio, Ávila Olmeda presentó una denuncia relacionada con la grabación y difusión de los audios y señaló al exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, como responsable de una presunta “emboscada psicológica”. La mandataria explicó que había aceptado reunirse con una persona recomendada por Bonilla porque consideraba que podía ayudarla con el problema de su visa. Bonilla ha rechazado estar detrás de las filtraciones.

La gobernadora ha insistido en que cualquier cooperación con autoridades estadounidenses debe realizarse mediante los canales institucionales correspondientes y ha negado haber buscado acuerdos secretos.

El punto que permanece sin respuesta

La difusión del nuevo audio mantiene abierta una de las principales interrogantes del caso: qué autoridad estadounidense, si alguna, estaba realmente detrás de las personas que conversaron con la gobernadora y si existió una investigación formal en su contra.

Hasta ahora, el FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos no han confirmado públicamente la existencia de cargos penales, una orden de extradición o un proceso judicial abierto contra Ávila Olmeda. La ausencia de una confirmación oficial resulta particularmente relevante porque buena parte de las afirmaciones contenidas en los audios provienen de personas que, según la propia gobernadora, no acreditaron documentalmente su representación oficial.

El propio contenido de las grabaciones tampoco permite establecer por sí solo que los interlocutores fueran efectivamente agentes estadounidenses. Lo que sí está documentado es que las conversaciones atribuidas a Ávila Olmeda contienen referencias a posibles cargos, sanciones, una eventual extradición, su abogado Michael Nadler y mecanismos de cooperación con autoridades estadounidenses.

El nuevo audio, difundido ahora por Gildo Garza, añade la referencia a una posible “proffer letter” y vuelve a colocar bajo escrutinio las gestiones que la gobernadora realizó para enfrentar las consecuencias de la cancelación de su visa.

La diferencia entre una negociación política, una gestión migratoria y una eventual investigación penal resulta fundamental para dimensionar el caso. Una proffer letter no equivale automáticamente a una acusación ni significa que exista una orden de captura o extradición; es un mecanismo jurídico que puede utilizarse durante investigaciones para obtener información bajo determinadas condiciones.

Por ahora, la controversia continúa sustentándose principalmente en grabaciones cuya existencia y contenido han sido difundidos públicamente, en las declaraciones posteriores de la gobernadora y en las versiones de los interlocutores que aparecen en ellas. La confirmación oficial de una investigación estadounidense, de cargos concretos o de un acuerdo formal de cooperación sería necesaria para establecer si detrás de las conversaciones existía realmente un procedimiento judicial contra la gobernadora de Baja California o si, como ella sostiene, se trató de una operación de intermediarios que nunca pudieron acreditar que actuaban en nombre del gobierno estadounidense.

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