México enfrenta un nuevo desafío en su apuesta por el litio: mientras el país mantiene estancado el desarrollo de Litio para México (LitioMx), China avanza rápidamente en la producción comercial de baterías de sodio, una tecnología que podría reducir la dependencia mundial del mineral.
A cuatro años de la creación de LitioMx, la empresa estatal no ha producido una sola tonelada comercial de litio ni registra ingresos por explotación del mineral. Su lento avance contrasta con la velocidad con la que evoluciona el mercado internacional de almacenamiento energético.
El cambio tecnológico representa un riesgo para la estrategia mexicana, ya que las baterías de iones de sodio comienzan a ganar terreno como una alternativa más barata y abundante frente a las baterías de litio, particularmente en sistemas de almacenamiento de energía.
LitioMx sigue sin producir litio
LitioMx fue creada en agosto de 2022 con la intención de convertir al litio en un recurso estratégico para el desarrollo industrial de México.
Sin embargo, la empresa continúa sin producción comercial y con un presupuesto reducido. El Plan Institucional de Litio 2026-2030 contempla apenas 36.5 millones de pesos, una cantidad que especialistas consideran insuficiente para desarrollar una industria capaz de competir en el mercado internacional.
Las metas oficiales contemplan que el diseño, validación y construcción de una planta pequeña para ensamblar baterías pueda concretarse hasta 2030.
El problema es que para entonces el mercado mundial podría haber cambiado sustancialmente.
Ya se le fue el tren a México, el boom del litio ya pasó y aquí Morena con su terrible ineficiencia lo desaprovechó completamente. Litio MX fue solamente un altar a la burocracia, 36 millones de pesos para engordar nóminas, y ni un solo gramo de litio extraído.
— Laura Haro Ramírez (@LauHaro) August 17, 2026
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¿Por qué es difícil extraer litio en México?
Uno de los principales obstáculos está en las características de los yacimientos mexicanos. En particular, el litio identificado en Sonora se encuentra asociado con arcillas, lo que dificulta su extracción y procesamiento.
La separación del mineral requiere procesos tecnológicos complejos y costosos. El propio gobierno mexicano ha reconocido que, bajo las condiciones actuales, la explotación de estos recursos no resulta económicamente viable.
A esto se suman los efectos de la nacionalización del litio, que modificó el régimen de concesiones y abrió distintos conflictos legales relacionados con proyectos previamente otorgados.
China acelera las baterías de sodio
Mientras México continúa en la etapa de planeación, China avanza en la producción a escala comercial de baterías de iones de sodio.
Esta tecnología utiliza un elemento mucho más abundante que el litio: el sodio, presente en grandes cantidades en la sal y el agua de mar.
Su principal ventaja es el costo de las materias primas. El sodio es más abundante y barato, lo que permite reducir la presión sobre las cadenas de suministro de minerales críticos.
Las baterías de sodio también presentan ventajas en materia de seguridad térmica y comportamiento ante determinadas condiciones climáticas.
¿Las baterías de sodio pueden sustituir al litio?
No necesariamente en todos los sectores. Las baterías de sodio tienen menor densidad energética que las de litio, por lo que pueden resultar menos atractivas para vehículos eléctricos que requieren grandes autonomías.
Sin embargo, existen mercados en los que sus características pueden convertirlas en una alternativa competitiva.
Uno de ellos es el almacenamiento estacionario de energía, utilizado para almacenar electricidad generada por parques solares y eólicos. También pueden emplearse en instalaciones que requieren grandes cantidades de almacenamiento, como centros de datos.
¿México podría quedarse fuera de una industria que todavía no despega?
La apuesta mexicana por el litio comenzó cuando el mineral era considerado uno de los recursos esenciales para la transición energética y la expansión de los vehículos eléctricos.
Pero el rápido desarrollo de alternativas como las baterías de sodio obliga a replantear la estrategia.
El riesgo para México es que LitioMx termine construyendo su infraestructura cuando el mercado ya haya cambiado, dejando al país sin una posición competitiva en una industria que originalmente fue presentada como una oportunidad para impulsar el desarrollo tecnológico y energético nacional.