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Francia publica la ley que legaliza eutanasia y suicidio asistido entrarán en vigor a inicios de 2027

El presidente Emmanuel Macron promulgó la norma que crea el derecho a la “ayuda a morir”. Tras su publicación en el Diario Oficial, el Gobierno trabaja en los decretos para que pueda aplicarse a partir de enero de 2027, con requisitos estrictos y controles médicos.
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La ley que reconoce en Francia el derecho a la ayuda a morir ya es oficial. Este miércoles 19 de agosto de 2026 se publicó en el Diario Oficial tras la promulgación firmada por el presidente Emmanuel Macron. El texto, adoptado de forma definitiva por la Asamblea Nacional el 15 de julio con 291 votos a favor y 241 en contra, cierra un proceso parlamentario de varios años y marca un cambio histórico en la legislación sobre el final de la vida en el país.

La norma permite dos modalidades: el suicidio asistido, en el que el propio paciente se administra una sustancia letal, y, de forma excepcional, la eutanasia, cuando un médico o un enfermero la administra porque el enfermo no puede hacerlo físicamente. En ambos casos, el acceso está sujeto a condiciones muy precisas que buscan evitar cualquier abuso.

Para solicitar la ayuda a morir, la persona debe cumplir cinco requisitos acumulativos. Debe ser mayor de 18 años, de nacionalidad francesa o residente estable y regular en el territorio. Tiene que padecer una enfermedad grave e incurable que comprometa el pronóstico vital y se encuentre en fase avanzada o terminal. La fase avanzada se define como la entrada en un proceso irreversible de deterioro de la salud que afecta la calidad de vida. Además, debe presentar un sufrimiento físico o psicológico constante vinculado a esa enfermedad, ya sea refractario a los tratamientos o insoportable para el paciente cuando ha decidido no recibir o detener un tratamiento. El sufrimiento puramente psicológico, sin una patología física grave de base, queda expresamente excluido. Por último, la persona debe ser capaz de manifestar su voluntad de forma libre, consciente y reiterada a lo largo de todo el proceso.

El procedimiento también está regulado con detalle. La solicitud se presenta por escrito —o por otro medio adaptado si el paciente no puede escribir— ante un médico en ejercicio que no sea familiar, cónyuge, pareja o heredero. El médico debe informar al enfermo sobre su estado de salud, las opciones de cuidados paliativos, el acompañamiento psicológico disponible y el derecho a renunciar en cualquier momento. A continuación se pone en marcha una evaluación colegiada que incluye al menos a otro médico especialista en la patología y a un profesional sanitario o auxiliar que intervenga en la atención del paciente.

El médico dispone de un máximo de 15 días para emitir una decisión motivada. Si la solicitud es aceptada, el paciente tiene un plazo de reflexión de al menos dos días antes de confirmar su voluntad. El día de la administración de la sustancia letal, el profesional vuelve a verificar que la decisión se mantiene. Existe una cláusula de conciencia que permite a los sanitarios negarse a participar, aunque deben orientar al paciente hacia otro profesional que sí acepte.

Aunque la ley ya está promulgada y publicada, no entra en vigor de inmediato. Faltan los decretos de aplicación que definan los protocolos prácticos, las sustancias autorizadas y los mecanismos de control. El Ministerio de Salud, encabezado por Stéphanie Rist, ha señalado que los trabajos están en marcha desde el verano con el objetivo de que el derecho sea efectivo a comienzos de 2027, preferentemente en enero. Una circular gubernamental de 2022 establece como referencia un plazo de seis meses para la publicación de los textos reglamentarios tras la promulgación de una ley.

El Consejo Constitucional examinó el texto y lo validó la semana anterior a la promulgación, aunque formuló algunas reservas. La ley se complementa con otra norma, ya en vigor desde mayo, orientada a garantizar un mejor acceso a los cuidados paliativos en todo el territorio.

El debate en Francia ha sido largo y polarizado. Macron se comprometió en 2022 a abrir esta vía. El proyecto avanzó y retrocedió entre la Asamblea Nacional y el Senado, que lo rechazó en varias ocasiones. Finalmente, la cámara baja impuso su criterio. Sectores favorables destacan que se trata de una respuesta a una demanda social de dignidad en el final de la vida, mientras que los críticos advierten sobre los riesgos de una posible banalización y sobre la presión que podría generarse sobre las personas más vulnerables.

Francia se suma así a un grupo reducido de países europeos que regulan formas de ayuda a morir bajo condiciones estrictas. La aplicación real de la norma dependerá de cómo se concreten los decretos y de la capacidad del sistema sanitario para gestionar las solicitudes con las garantías previstas. De momento, el calendario apunta a que los primeros pacientes podrían acceder a este derecho a partir de los primeros meses de 2027.

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