México mantendrá una posición de neutralidad frente a la crisis política de Nicaragua y no intervendrá en las decisiones internas del gobierno de Daniel Ortega, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum, luego de la sesión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la que el gobierno mexicano se abstuvo de respaldar una resolución impulsada por Estados Unidos.
La postura de México se sustenta en los principios de no intervención, respeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos, pilares históricos de la política exterior mexicana.
México se abstiene en la OEA sobre Nicaragua
Durante la sesión extraordinaria de la OEA, México decidió abstenerse de votar la propuesta que buscaba convocar a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores para analizar la situación política de Nicaragua y posibles medidas contra el gobierno de Ortega.
La iniciativa fue promovida por Estados Unidos después de que Managua anunciara medidas que afectan la participación de sectores de la oposición en los procesos electorales.
El representante permanente de México ante la OEA, Alejandro Encinas, explicó que el gobierno mexicano reconoce la existencia de una crisis política y de derechos humanos en Nicaragua, pero considera que esta situación no representa una amenaza para la paz o la seguridad del continente.
Por ello, México sostiene que el conflicto debe abordarse desde los mecanismos diplomáticos y jurídicos correspondientes, y no como un asunto de seguridad hemisférica.
México reafirma su compromiso con el respeto a la democracia y los derechos humanos en Nicaragua.
— MisionMexOEA (@MisionMexOEA) August 19, 2026
Proponemos privilegiar el diálogo, tender puentes y buscar soluciones pacíficas, con pleno respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. pic.twitter.com/IOgpRZMSQW
Sheinbaum descarta diálogo con Daniel Ortega
La presidenta Claudia Sheinbaum también dejó claro que México no pretende establecer una mesa de diálogo con Daniel Ortega para intervenir en la situación política de Nicaragua.
La mandataria sostuvo que corresponde a los propios nicaragüenses resolver los asuntos internos de su país y descartó que México tenga que asumir el papel de mediador.
La posición del gobierno mexicano, explicó, no implica necesariamente respaldar las decisiones de Managua, sino respetar el principio de autodeterminación.
¿Por qué México no interviene en Nicaragua?
La administración de Sheinbaum argumenta que la política exterior mexicana está determinada por la Constitución, particularmente por los principios establecidos en el artículo 89.
Bajo esta doctrina, conocida históricamente como Doctrina Estrada, México defiende la soberanía de los Estados y rechaza intervenir en los asuntos internos de otras naciones.
Desde esta perspectiva, el gobierno mexicano considera que corresponde a los ciudadanos nicaragüenses determinar el rumbo político de su país.
#ÚLTIMAHORA | México mantuvo su postura ante la OEA en el caso de Nicaragua y Daniel Ortega. La presidenta @Claudiashein respaldó la decisión del representante mexicano de abstenerse de votar y opinar.
— OSCAR MARIO BETETA (@MarioBeteta) August 20, 2026
“Es la política internacional de México”, insistió.#México #OEA… pic.twitter.com/SBSAsufScF
México advierte sobre una mayor desestabilización
La Cancillería también ha advertido sobre los efectos que pueden tener las presiones externas, los bloqueos y otras medidas contra gobiernos extranjeros.
La posición mexicana es que este tipo de acciones pueden profundizar la inestabilidad y terminar afectando a la población, sin necesariamente resolver las crisis políticas.
Por ello, México plantea privilegiar los mecanismos previstos por el derecho internacional y mantener abiertos los canales diplomáticos.
La posición de México frente a Ortega
Con esta postura, el gobierno de Sheinbaum busca mantener una línea diplomática que combine el reconocimiento de la crisis nicaragüense con el rechazo a cualquier intervención directa.
México reconoce los problemas políticos y de derechos humanos en Nicaragua, pero sostiene que no corresponde a su gobierno decidir el futuro político de los nicaragüenses.
La abstención en la OEA y el rechazo de Sheinbaum a entablar un diálogo directo con Ortega refuerzan así la estrategia mexicana de no intervención y respeto a la autodeterminación, incluso frente a las presiones de otros países del continente.