En Movimiento Ciudadano ya hacen cuentas rumbo a 2027 y, según sus legisladores federales, la apuesta naranja es clara: convertirse en una alternativa frente a la polarización que domina la escena nacional. La lectura dentro del partido es que hay espacio para una opción que no cargue ni con el pasado ni con el actual gobierno, sino que mire hacia las nuevas generaciones.
La carta naranja, dicen, también pasa por la agenda social y laboral. Sus legisladores presumen iniciativas relacionadas con justicia laboral y mejores condiciones para las familias, además de temas que colocan a jóvenes, niñas y niños en el centro. El mensaje interno parece sencillo: mientras otros se pelean por el pasado, MC quiere quedarse con el futuro.
124 DÍAS DESPUÉS, INZUNZA REAPARECE
Después de 124 días sin pisar el Pleno, el senador Enrique Inzunza reapareció este lunes en la Cámara alta, justo en la víspera del arranque del periodo ordinario y apenas una semana después de separarse de la bancada de Morena. Ahora como independiente, el legislador salió a explicar que ausencia física no significó ausencia legislativa y presumió trabajo desde la Comisión de Estudios Legislativos, que preside.
Pero el regreso trae equipaje político. Inzunza enfrenta señalamientos de autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico, acusaciones que calificó como parte de una “guerra judicial”. Dice que la FGR ya investiga el caso, que él compareció ante el Ministerio Público y que hasta ahora no se le ha presentado una prueba en su contra. Así que el senador volvió al Senado con una encomienda adicional: explicar por qué estuvo fuera y qué pasó mientras tanto.
EL VIOLENTÓMETRO LLEGA A LAS AULAS
Ahora sí, ojo con lo que ocurre en las aulas. La SEP incorporó un “violentómetro” a su guía de salud mental para estudiantes de tercero de secundaria y bachillerato, con una escala que va de las llamadas “bromas hirientes” y el chantaje hasta el abuso sexual, la violación, el homicidio y el feminicidio.
El material busca que los adolescentes identifiquen a tiempo señales de violencia física, psicológica, sexual, económica, patrimonial y digital. La herramienta, adaptada de un modelo del IPN, coloca en distintos niveles conductas como celar, humillar, controlar, golpear, amenazar, aislar o agredir sexualmente. La advertencia de la SEP es directa: ninguna de estas conductas debe normalizarse y, conforme sube la escala, también aumenta el riesgo.