María Consuelo Córdoba, una mujer colombiana de 58 años, volvió a colocar su historia en el centro del debate sobre la eutanasia y el derecho a una muerte digna. Originaria de Istmina, Chocó, sobrevivió en el año 2000 a un ataque con ácido que le provocó graves lesiones y que cambió por completo su vida.
Más de dos décadas después, Córdoba sostiene que está agotada física y emocionalmente y ha reiterado su deseo de acceder a la eutanasia. Sin embargo, existe un dato fundamental: su procedimiento ya fue autorizado legalmente desde hace cuatro años.
Capital Salud EPS confirmó que no necesita una nueva aprobación. La decisión de llevarlo a cabo corresponde exclusivamente a María Consuelo, quien debe expresar su voluntad de manera libre y autónoma.
#NoEsHoraDeCallar | María Consuelo Córdoba lleva 26 años enfrentando las secuelas de un ataque con ácido en Bogotá. Estuvo varios años hospitalizada y ha sido sometida a unas 87 cirugías. Ahora, con dificultades económicas y de salud, pide la eutanasia. Brisna Williams le cuenta… pic.twitter.com/x50H1IouF7
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¿Qué le pasó a María Consuelo Córdoba?
El ataque ocurrió en Bogotá en el año 2000, durante una discusión con quien entonces era su esposo. De acuerdo con los testimonios recogidos sobre el caso, el hombre le arrojó ácido, presuntamente después de que ella decidiera permanecer en la capital para trabajar.
El químico le provocó lesiones severas y permanentes. Desde entonces, Córdoba ha tenido que someterse a 87 cirugías reconstructivas durante aproximadamente 26 años.
Entre las consecuencias más graves está la pérdida de un ojo y las profundas lesiones en el rostro. Actualmente necesita tubos de plástico en las fosas nasales para poder respirar y utiliza una protección artesanal para evitar que la exposición al sol agrave el daño en su piel.
Una vida marcada también por la pobreza
A las secuelas físicas se suma una situación económica precaria.
María Consuelo vive en una habitación alquilada en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá, y debe conseguir por sus propios medios recursos para cubrir gastos básicos.
La falta de ingresos suficientes la ha llevado a solicitar ayuda económica en distintos puntos de la capital colombiana, incluidas plazas de mercado como Abastos, Restrepo y Paloquemao.
Su historia, por ello, no solamente plantea un debate sobre la eutanasia, sino también sobre el acompañamiento que reciben las víctimas de ataques con ácido y las personas que sobreviven con lesiones permanentes.
¿Por qué quiere acceder a la eutanasia?
Córdoba ha explicado que después de años de intervenciones médicas, dolor, dificultades económicas y falta de soluciones para recuperar su calidad de vida, se siente cansada.
Su decisión también está relacionada con una historia que se remonta a 2017, cuando tuvo la oportunidad de encontrarse con el entonces papa Francisco durante su visita a Colombia.
En aquella ocasión, el pontífice le pidió que no optara por la eutanasia. María Consuelo aceptó continuar luchando con la esperanza de recibir respaldo institucional y ayuda para mejorar sus condiciones de vida.
Sin embargo, casi una década después, considera que esa situación no cambió como esperaba y ha vuelto a manifestar su voluntad de ejercer el derecho que le fue reconocido.
#Noticia I La EPS Capital Salud confirmó que María Consuelo Córdoba, la adulta mayor atacada con ácido hace 26 años, ya tiene autorización para acceder a una muerte asistida.
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La eutanasia ya fue autorizada
Este es uno de los puntos centrales del caso.
De acuerdo con Capital Salud EPS, la autorización para que María Consuelo pueda acceder al procedimiento existe desde hace aproximadamente cuatro años.
Por ello, el debate actual no gira en torno a si tiene o no permiso para solicitarlo. La decisión depende de ella y de que mantenga su voluntad de realizar el procedimiento.
En Colombia, la eutanasia está despenalizada bajo determinadas condiciones y forma parte del marco jurídico que reconoce el derecho a una muerte digna.
¿Qué pasó con el hombre que la atacó?
El caso también ha generado cuestionamientos por la situación del presunto agresor.
Según los reportes sobre la historia de Córdoba, su exesposo permanece en libertad, vive fuera de Bogotá y formó una nueva familia.
María Consuelo lo ha señalado durante años como responsable del ataque que sufrió. Sin embargo, la información pública disponible sobre el proceso judicial y las eventuales sanciones en su contra es limitada, lo que ha alimentado las críticas alrededor de la falta de justicia en su caso.
Así, mientras Córdoba continúa enfrentando las consecuencias de las lesiones que sufrió hace 26 años, su historia vuelve a abrir dos preguntas en Colombia: qué significa realmente tener una vida digna después de sobrevivir a un ataque con ácido y hasta dónde debe llegar el acompañamiento del Estado a las víctimas.