El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó este miércoles 9 de septiembre la presión sobre México al cuestionar los resultados de la estrategia contra los cárteles de la droga y advertir que los esfuerzos actuales “no son ni de lejos suficientes” frente a la dimensión de la amenaza criminal.
Durante una gira oficial por Quito, Ecuador, el funcionario del Gobierno de Donald Trump reconoció que la administración de Claudia Sheinbaum está haciendo más que gobiernos mexicanos anteriores para perseguir a las organizaciones delictivas. Sin embargo, sostuvo que la respuesta todavía no alcanza para contener un problema que, desde la perspectiva de Washington, también tiene consecuencias para la seguridad estadounidense.
Rubio reconoce avances, pero considera insuficiente la estrategia
El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que México ha incrementado sus acciones contra los grupos criminales, pero consideró que aún existe una brecha importante entre esos esfuerzos y la magnitud de la amenaza.
Sus declaraciones representan una nueva señal de presión de Washington sobre la política de seguridad mexicana, en un momento en que ambos gobiernos mantienen negociaciones sobre comercio, migración y cooperación contra el narcotráfico.
Rubio ha colocado la lucha contra los cárteles entre las prioridades de la relación bilateral y ha defendido una mayor coordinación entre las autoridades de ambos países.
Última Hora: El secretario de Estado de los EE UU, Marco Rubio, insiste en que hay zonas en México controladas por grupos criminales.
— Entorno.Mexico (@EntornoMexico_) September 9, 2026
Reconoce que el gobierno de Mexico "ha hecho mucho más que antes para ir por estos cárteles pero no es ni de cerca suficiente".
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El señalamiento sobre el control territorial
Uno de los puntos más contundentes de su declaración fue la afirmación de que existen amplias zonas de México en las que, según su valoración, el Estado no tendría un control efectivo y donde las organizaciones criminales mantienen una fuerte presencia.
Rubio volvió a referirse a los cárteles como organizaciones “narcoterroristas” y sostuvo que el origen principal del problema se encuentra en territorio mexicano.
Estas afirmaciones forman parte de la posición del Gobierno estadounidense y han sido motivo de diferencias con la administración mexicana, que ha insistido en la importancia de la cooperación bilateral bajo principios de respeto a la soberanía.
Violencia contra políticos, jueces y periodistas
Rubio también vinculó la actividad de las organizaciones criminales con ataques contra instituciones y representantes públicos.
El funcionario estadounidense destacó los asesinatos de políticos, jueces y periodistas como una muestra, desde su perspectiva, de la capacidad de los grupos delictivos para desafiar a las instituciones mexicanas.
Además, señaló que la seguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones de la población mexicana, de acuerdo con los sondeos a los que hizo referencia.
¿Qué advirtió Estados Unidos?
Aunque Rubio destacó la cooperación con el Gobierno de Sheinbaum como la vía prioritaria, lanzó una advertencia al señalar que la amenaza deberá ser enfrentada “de una forma u otra”.
La declaración adquiere relevancia por el contexto de presión que Estados Unidos ha ejercido sobre México para obtener mayores resultados contra el narcotráfico y, particularmente, contra el tráfico de fentanilo.
Washington ha utilizado distintas herramientas de presión en la relación bilateral, mientras que México ha defendido que la cooperación en materia de seguridad debe desarrollarse con respeto a su soberanía.
La presión ocurre mientras continúan las negociaciones
Las declaraciones de Rubio se producen mientras funcionarios mexicanos mantienen conversaciones con representantes del Gobierno estadounidense sobre distintos asuntos de la agenda bilateral.
Entre ellos se encuentran la seguridad, el tráfico de drogas, el comercio y la revisión del T-MEC.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, tiene previsto mantener reuniones en Washington para continuar las negociaciones comerciales con funcionarios estadounidenses.
De esta manera, la seguridad y el comercio permanecen como dos de los principales frentes de la relación entre ambos gobiernos.