Que Miguel Ángel Mancera sigue tendiendo puentes con distintos sectores de la sociedad. Este miércoles compartió mesa con representantes de la Comunidad Judía de México, encabezados por Alberto Romano, en un encuentro que reunió a figuras destacadas como Marcos Shabot Zonana, Renée Dayán Shabot, Elías Masri, Mauricio Lulka y José Shabot Cherem.
Dicen que el desayuno dejó un buen sabor de boca y confirmó la cercanía de Mancera con una comunidad de amplia presencia social, empresarial y cultural en México. Más que una reunión protocolaria, hubo diálogo y reconocimiento mutuo entre un político con experiencia y una comunidad acostumbrada a mantener interlocución abierta con los distintos actores de la vida pública.
MC PONE AL FUTBOL EN LA CANCHA
Que MC ya puso la pelota en la cancha del Senado. La bancada naranja presentó una iniciativa para obligar a las asociaciones deportivas profesionales a mantener ascenso y descenso, bajo una premisa sencilla: que los resultados deportivos sean los que definan quién sube, quién baja y quién permanece. La propuesta apunta directamente a la decisión de la Federación Mexicana de Futbol de mantener suspendido el descenso en la Liga MX desde 2020.
Y la jugada naranja encontró aliados de distintos partidos. Legisladores del PAN, Morena, PVEM y PT se sumaron a la propuesta, que ahora será revisada en comisiones. MC logró así llevar al Congreso una discusión que llevaba años fuera de la cancha legislativa y colocar sobre la mesa el mérito deportivo, la movilidad social y las reglas claras en el futbol profesional. Ahora toca ver si los clubes y la Federación quieren jugar con las mismas reglas.
PT AMAGA A MORENA CON 12 ESTADOS
Que en el PT ya dejaron de hablar bajito y comenzaron a ponerle precio electoral a su alianza con Morena. Reginaldo Sandoval advirtió que, si el partido guinda sigue minimizando la fuerza petista, podrían hacerle perder entre siete y hasta 12 gubernaturas en 2027. El mensaje llega en medio de la pelea por las candidaturas y de los reclamos del PT por el reconocimiento que, dicen, merece dentro de la coalición oficialista.
Sandoval incluso puso como ejemplo la Cámara de Diputados, donde asegura que sin los votos del PT Morena no alcanza las dos terceras partes. Traducido al lenguaje de la grilla, los petistas ya no quieren ser vistos como acompañantes electorales. Quieren candidaturas, reconocimiento y peso en las decisiones, y están recordándole a Morena que una cosa es competir juntos y otra muy distinta dar por descontado al socio incómodo.
MORENA QUIERE SILENCIAR EL RECLAMO
Que en Morena ya saben que la verdadera prueba viene después de las encuestas. Ariadna Montiel anunció reuniones con los aspirantes derrotados para pedirles que antepongan la unidad a sus proyectos personales, mientras la dirigencia advierte que las inconformidades podrían terminar en la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, dependiendo del caso. Primero les piden aceptar los resultados y después les recuerdan que existen procedimientos internos si alguien decide no hacerlo.
El problema es que la dirigencia tendrá que apagar varios incendios al mismo tiempo. Los aspirantes construyeron equipos, expectativas y estructuras durante meses, y ahora Morena pretende que todos acepten el resultado sin mayores consecuencias. Montiel asegura que privilegiarán el diálogo, pero la sola posibilidad de procedimientos internos deja ver la tensión que existe dentro del partido. La “unidad” que pregona Morena empieza a parecerse demasiado a una prueba de disciplina para quienes pierdan.