La visita de Estado de Xi Jinping a Estados Unidos comenzó con una recepción poco habitual: Donald Trump acudió personalmente a la Base Conjunta Andrews, en Maryland, para recibir al presidente chino, en el inicio de una cumbre de tres días marcada por las tensiones comerciales, la inteligencia artificial y la seguridad internacional.
Se trata del primer viaje de Xi Jinping a Washington en 11 años y ocurre en un momento en el que ambas potencias buscan mantener el diálogo mientras negocian asuntos económicos y tecnológicos. Entre los temas previstos están el comercio, los minerales estratégicos, la inteligencia artificial y distintos asuntos geopolíticos.

Una recepción con máximos honores
Trump rompió con el protocolo habitual al esperar a Xi directamente en la pista de la Base Conjunta Andrews. El mandatario estadounidense y la primera dama Melania Trump recibieron al presidente chino y a su esposa, Peng Liyuan, mientras una banda militar interpretaba los himnos nacionales.
La ceremonia incluyó una guardia de honor, alfombra roja y una salva de 21 cañonazos. Sobre la pista también fueron colocados seis cazas F-22 y seis F-16 como parte del recibimiento oficial.
La escenografía fue particularmente significativa porque la visita ocurre en medio de una relación marcada por la competencia económica y tecnológica entre Washington y Pekín.
El sobrevuelo que sorprendió a Trump
El momento que rápidamente se convirtió en una de las imágenes más virales de la recepción llegó cuando dos bombarderos estratégicos B-1B Lancer sobrevolaron la base.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos confirmó que las aeronaves participaron en el sobrevuelo ceremonial durante la llegada de Xi.
El estruendo se produjo mientras se desarrollaba el protocolo de bienvenida. Las imágenes mostraron a Trump reaccionando al fuerte ruido y mirando hacia los bombarderos, mientras Xi mantuvo una expresión mucho más contenida y siguió con la ceremonia.
La diferencia entre las reacciones de ambos mandatarios fue ampliamente difundida en redes sociales y medios internacionales, convirtiendo el sobrevuelo en una de las escenas más llamativas de la jornada.
Ao receber Xi Jinping nos EUA, Donald Trump fez bombardeiros B-1 e caças F-22 Raptor sobrevoarem o local, numa tentativa de intimidar e impressionar o presidente chinês. Mas na hora do estrondo foi Trump que fez cara de dor e incômodo, enquanto Xi não esboçou reação 😅 pic.twitter.com/aHeDDaplOJ
— Pragmatismo Politico (@Pragmatismo_) September 23, 2026
Un mensaje de poderío militar en plena cumbre
El despliegue de aeronaves no ocurrió de manera aislada. La recepción combinó los elementos tradicionales de una visita de Estado con una demostración visible de las capacidades militares estadounidenses.
La presencia de los F-22, F-16 y B-1B se produjo mientras Washington y Pekín mantienen una intensa competencia en áreas como inteligencia artificial, semiconductores y tecnología avanzada.
El antecedente más reciente de una recepción presidencial estadounidense con un despliegue aéreo similar ocurrió durante el encuentro de Trump con Vladímir Putin en Alaska, en agosto de 2025. En aquella ocasión también hubo aeronaves militares durante la llegada del presidente ruso.