La mañana del jueves 1 de octubre, alrededor de las 8:30 horas, la Escuela Secundaria número 13 del ejido La Unión, en el municipio de Torreón, Coahuila, se convirtió en el escenario de un violento ataque que movilizó a cuerpos de emergencia, policías municipales, estatales y elementos de seguridad federal. Dos jóvenes de 18 años, hermanos gemelos y exalumnos de la institución, ingresaron encapuchados al plantel educativo durante el cambio de la tercera clase y agredieron a personal y estudiantes.
El fiscal general del estado de Coahuila, Federico Fernández Montañez, confirmó que la víctima mortal es la subdirectora del plantel, identificada como Edith, de 44 años. Tres personas más resultaron heridas: al menos dos estudiantes, uno de ellos de primer grado que se reporta en estado grave, y un adulto. Los heridos fueron atendidos por paramédicos de la Cruz Roja Mexicana y trasladados a distintos hospitales de la región Laguna.

Los primeros reportes hablaban de detonaciones al interior del plantel y generaron una intensa movilización. Padres de familia acudieron de inmediato al exterior de la escuela, ubicada sobre la calle Esperanza, en medio de la incertidumbre por el estado de sus hijos. Estudiantes fueron resguardados en las aulas y posteriormente desalojados de manera ordenada. Testimonios del personal educativo señalan que el ataque se concentró primero en los baños y después en la zona de acceso principal.
El prefecto de la secundaria, Héctor, relató que las detonaciones comenzaron en los baños y que el personal reaccionó de inmediato para proteger a los aproximadamente 170 o 210 alumnos que se encontraban en el plantel. Un maestro, identificado en algunos testimonios como Luis Carlos, logró intervenir y ayudar a someter a uno de los agresores, quien portaba un machete y artefactos tipo bombas molotov.
Las autoridades detuvieron a los dos hermanos de 18 años en el mismo lugar. Algunos vecinos afirmaron que también participaron en la detención. El fiscal Fernández Montañez informó que ambos son exalumnos y que, de manera preliminar, el móvil que expresaron fue “un tema de sentimientos” o resentimiento contra el plantel. Se les conoce en la zona como “los cuates”.
Respecto a las armas utilizadas, el fiscal descartó preliminarmente el uso de armas de fuego. Aunque varios testigos y reportes iniciales mencionaron detonaciones, las investigaciones apuntan al empleo de armas blancas (machetes) y artefactos explosivos improvisados, posiblemente petardos o bombas molotov. Los peritajes determinarán con exactitud la naturaleza de los objetos utilizados y las causas precisas de las lesiones y el fallecimiento.
Al lugar acudieron unidades del Grupo de Reacción Torreón (GRT), Policía Municipal, Policía Estatal, elementos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano, además de Protección Civil y servicios de emergencia. Se estableció un perímetro de seguridad mientras se realizaban las primeras diligencias ministeriales.
La Fiscalía General del Estado de Coahuila abrió una investigación formal. Las autoridades continúan recabando testimonios de alumnos, maestros y personal administrativo. Hasta el momento no se han dado a conocer los nombres completos de los detenidos ni el estado de salud exacto de todos los heridos, más allá de la gravedad de uno de los estudiantes.

El ataque generó conmoción en la región Laguna y reabrió el debate sobre la seguridad en los planteles educativos. La escuela, de carácter público y con una comunidad relativamente pequeña, no contaba con medidas de seguridad especializadas más allá de las habituales. Padres de familia y vecinos exigieron mayor presencia policial y protocolos más estrictos.
Fernández Montañez calificó los hechos como “una agresión brutal” y aseguró que se aclararán todas las circunstancias. Las investigaciones siguen abiertas y se espera que en las próximas horas se ofrezca más información oficial sobre el estado de los heridos y los avances del caso.