Guillermo del Toro se quebró emocionalmente este domingo 18 de octubre durante su participación en el 24º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). En una conferencia de prensa previa a la proyección conmemorativa de los 20 años de El laberinto del fauno, el cineasta mexicano de 62 años habló con la voz entrecortada sobre el legado que las generaciones anteriores están dejando a los jóvenes.
“Me duele muchísimo ver que una, dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación. Se entrega a la generación que viene un mundo en ruinas, moral, social, espiritualmente desintegrado”, expresó. En ese momento se detuvo, se secó las lágrimas y, entre aplausos del público, añadió: “Creo que si podemos decirle a los jóvenes ‘lo siento’, con amor, puede funcionar”.
El momento se viralizó rápidamente. Del Toro, quien también recibió la Medalla Filmoteca UNAM en reconocimiento a su trayectoria, convirtió la charla —originalmente centrada en el aniversario de una de sus películas más emblemáticas— en una reflexión profunda sobre el estado actual del mundo, la polarización social, el resurgimiento de discursos de odio y la responsabilidad ética de las generaciones adultas.
El director tapatío vinculó sus palabras con la situación que enfrentan los jóvenes en México y en el extranjero. En particular, se pronunció sobre las protestas por la mala calidad del agua en Guadalajara, Jalisco, su estado natal. El 11 de octubre una marcha por ese motivo terminó con detenciones, violencia y al menos 23 personas lesionadas.
“Es absolutamente insostenible, indescifrable y aterrador que una cosa tan absolutamente básica tenga que ser peleada, manifestada, combatida”, dijo. “Estoy con ellos al 100 por ciento… Es un derecho, una necesidad y una urgencia de primerísima mano, de mínima conciencia social, que se resuelva esto”.
Antes de la conferencia de prensa, Del Toro impartió una clase magistral dirigida a jóvenes cineastas en la que también abordó estos temas. Insistió en que el futuro pertenece a las nuevas generaciones y defendió el valor del proceso creativo humano frente a herramientas como la inteligencia artificial, que, según él, pueden generar imágenes pero no sustituyen la experiencia vital ni la expresión interior del artista.
El cineasta también reflexionó sobre la vigencia de El laberinto del fauno, película que mezcla fantasía y realidad en la España franquista y que, dos décadas después, sigue resonando por sus temas de autoritarismo, resistencia y pérdida de la inocencia. Advirtió sobre los mecanismos que fomentan la división a través de las redes sociales y defendió la compasión y el pensamiento crítico como formas de resistencia.
“El odio es el veneno que te tomas para ver si se muere el otro”, señaló al hablar de los prejuicios.
La presencia de Del Toro en el FICM 2026 coincidió con la proyección especial de su cinta restaurada y con el anuncio de que su próximo proyecto de restauración será El espinazo del diablo. El festival, que se desarrolla del 16 al 25 de octubre, ha destacado por su fuerte presencia de cineastas mexicanos, entre ellos Alfonso Cuarón.

El momento de vulnerabilidad del director, conocido por su sensibilidad y por obras que exploran la oscuridad y la esperanza, dejó una profunda impresión entre los asistentes y en redes sociales. Más allá del reconocimiento a su carrera, sus palabras abrieron un espacio de reflexión colectiva sobre el tipo de mundo que se está heredando y la necesidad de asumir una responsabilidad afectiva y ética hacia las generaciones que vienen.