En San Lázaro no hubo villancicos, pero sí advertencias con sarcasmo. Desde la bancada de Movimiento Ciudadano soltaron la bomba: con la reforma a la Ley de Salud, Morena y sus aliados estarían regalándole el mercado de los vapeadores al crimen organizado. Durante la moción suspensiva, algunos emecistas encendieron vapeadores en plena tribuna para ilustrar —literalmente— lo que llamaron la reforma “más prohibicionista, más autoritaria y más absurda en décadas”. El dictamen, dijeron entre bocanadas, criminaliza comprar, guardar, transportar o vender un vapeador con hasta ocho años de cárcel. Ocho años. Por un vape. Mientras tanto, acusaron, afuera el narco descorcha: ya controla el tabaco ilegal, parte del vapeo clandestino y, si pasa la reforma, todo el negocio completo.
EL ESTADO QUIERE EL MICRÓFONO
En el Senado se comenta que la 4T no quiere solo la mañanera: ahora va por todo el aparato mediático. El petista Gonzalo Yáñez puso sobre la mesa la creación del Sistema Nacional de Comunicación del Estado Mexicano, una especie de central de medios públicos con tele, radio, periódico y agencia de noticias incluidos. Desde tribuna, el senador duranguense argumentó que los medios públicos actuales están “dispersos y limitados” y que, sin la conferencia matutina de AMLO, la 4T no habría dado la batalla mediática. Canal 11, 14 y 22, dijo, ya no alcanzan. La iniciativa se vende como modernización, pero en los pasillos se lee como el intento de afinar un megáfono oficial.
TRUMP VUELVE A AMAGAR
Desde la Casa Blanca volvió a sonar el tambor de guerra. Donald Trump, sin rodeos, reiteró que estaría dispuesto a ordenar ataques militares contra cárteles del narcotráfico dentro de México, al estilo de los bombardeos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico. En entrevista con Politico, Trump no se anduvo con matices: ante la pregunta de si haría algo similar en México y Colombia por el fentanilo, respondió seco y contundente: “Sí. Yo lo haría. Claro. Yo lo haría”. La amenaza no es nueva, pero vuelve a circular con fuerza… y a incomodar a más de uno al sur del Río Bravo.