Cuatro días después, el agua no regresa y las autoridades tampoco dan explicaciones. Miles de familias en Tijuana y Rosarito siguen sin suministro tras un “mega corte” que, según el gobierno, duraría apenas unas horas, pero ya afecta a cerca de 700 colonias. Mientras ciudadanos y negocios hacen malabares para resistir, la mala planeación y la falta de comunicación exhiben a los gobiernos municipal y estatal. Las obras siguen, pero la gestión pública hace agua por todos lados.
LLAMADA CÁLIDA, REALIDAD FRÍA
Desde Palacio Nacional se presumió una “muy buena conversación” entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump, una llamada que —según el discurso oficial— transcurrió entre sonrisas diplomáticas y palabras amables sobre seguridad, comercio e inversiones, siempre bajo el manto del “respeto a la soberanía”. Sin embargo, en los corrillos políticos nadie pierde de vista que el diálogo ocurrió con Harfuch y De la Fuente sentados a la mesa, señal clara de que el tema central fue la seguridad y el control fronterizo. Mientras se habla de cooperación y respeto mutuo, la agenda real parece dictarse más desde Washington que desde México.
TRUMP CIERRA LA PUERTA
Lejos del discurso terso y diplomático, la realidad en Estados Unidos se endurece. El gobierno de Donald Trump ya revocó cerca de 100 mil visas en 2025, más del doble de las canceladas durante el último año de Joe Biden, una cifra que confirma el regreso de la mano dura contra migrantes y visitantes. Entre estudiantes y profesionistas especializados, miles ya pagaron los platos rotos de una política que presume “seguridad”, pero huele a castigo colectivo. Mientras Trump refuerza redadas y deportaciones, el mensaje es claro: en la nueva era republicana, la bienvenida se acabó y el cerco migratorio apenas comienza.