En México, las quejas por cargos ocultos en boletos de conciertos, espectáculos y plataformas digitales continúan creciendo. Usuarios reportan que el precio final suele ser muy distinto al anunciado inicialmente, debido a comisiones, “gastos de servicio” y cargos administrativos que aparecen hasta el último paso de compra.
Este problema se ha vuelto recurrente en la venta de boletos en línea, donde consumidores aseguran sentirse presionados a pagar montos mayores para no perder su lugar. La situación ha generado inconformidad en redes sociales, donde se exige mayor claridad y regulación.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha reiterado que los precios deben mostrarse completos desde el inicio del proceso, sin embargo, usuarios consideran que la vigilancia no ha sido suficiente frente al crecimiento del comercio digital y del entretenimiento masivo.
La discusión no solo apunta a empresas de boletaje, sino también a plataformas de streaming, aplicaciones y servicios digitales que operan bajo esquemas similares.