En los corrillos políticos de Sinaloa se comenta que el ataque armado contra una diputada y un legislador de Movimiento Ciudadano no fue un hecho aislado ni un simple susto. Ocurrió a plena luz del día, a cuatro calles del Palacio Municipal, y con un mensaje claro: nadie está a salvo, ni siquiera quienes traen fuero y partido. Mientras el gobernador Rubén Rocha Moya habla de “operativos de búsqueda”, en corto se pregunta por qué un comando pudo disparar sin consecuencias inmediatas en el corazón de Culiacán. El dato que pesa: uno de los atacados es Sergio Torres, dirigente estatal de MC y exalcalde de Culiacán. En la capital ya se comenta que este atentado marca un antes y un después rumbo a 2027.
MINERÍA SITIADA: INGENIEROS LEVANTADOS Y SILENCIO OFICIAL
En Concordia, el miedo corre más rápido que los comunicados. La privación ilegal de la libertad de al menos 10 ingenieros ligados a una minera canadiense destapó lo que muchos prefieren callar: la industria opera en territorio donde manda alguien más. Familiares, asociaciones y reportes periodísticos coinciden en un punto incómodo: hombres armados entraron sin resistencia a un fraccionamiento rentado para el personal y se los llevaron. En corto, el sector minero ya habla de focos rojos para la inversión extranjera, mientras las autoridades siguen sin explicar cómo un comando pudo operar con total impunidad.
SIN LICENCIA Y CON MUERTOS: EL ERROR QUE NADIE QUISO VER
En los pasillos judiciales se comenta que el accidente del Tren Interoceánico no fue una tragedia inevitable, sino una cadena de omisiones. La FGR confirmó lo que ahora nadie quiere firmar: el maquinista y el conductor no tenían licencia vigente el día del choque. Las órdenes de aprehensión ya están giradas y dos detenidos, pero el caso va más allá de los imputados. En corto, se pregunta quién autorizó que el tren operara así y quién revisó —o dejó pasar— los requisitos mínimos. Porque cuando un proyecto estratégico falla, la responsabilidad rara vez se queda en la cabina.